Budismo verdadero

Preguntas y Respuestas

En esta sección de Preguntas y Respuestas Budistas encontrarás un espacio dedicado al aprendizaje y la comprensión de las enseñanzas del budismo verdadero de la escuela Nichiren Shoshu. Aquí damos respuesta a dudas comunes sobre la práctica desde una perspectiva clara y accesible, con el objetivo de acercar el budismo a la vida cotidiana.

Liturgia

Liturgia de rezo de Nichiren Shoshu.

  1. BUDISMO DE NICHIREN SHOSHU¿Hay diferentes budismos, específicos para cada época? ¿Cuál es el budismo adecuado para la época actual (Mappo, o Último Periodo de la Ley)?

 Shakyamuni, el fundador histórico del budismo que vivió en la India hace tres mil años, predijo en el Sutra de la Gran Asamblea (Sutra Daishitsu), que el mundo entraría en una era de lucha y discordia dos mil años después de su muerte, una era en la cual filosofía y religión se volverían desordenadas y confusas. En ese tiempo, el budismo impartido por Shakyamuni perdería su efectividad para salvar a la gente. Llamó a esa era Mappo, «el fin del Dharma», o «último periodo de la Ley», cuando, como declaraba el Sutra de la Gran Asamblea, «se oscurecerá y perderá la Ley Pura». 

Sin embargo, Shakyamuni hizo una predicción adicional en el Sutra del Loto. Predijo la aparición de un nuevo budismo en la época de Mappo que sustituiría al budismo de Shakyamuni, y que el Buda Original, el maestro fundamental de todos los budas, aparecería para enseñar este budismo en el mundo. 

¿Por qué tenía que perder su efectividad el budismo de Shakyamuni? ¿Por qué iba a ser necesaria la aparición de un budismo nuevo? La razón es que, aunque la de Mappo es una era en que los aspectos materiales de la civilización están muchísimo más desarrollados que cuando vivía Shakyamuni, también es una era en que se han corrompido los corazones de las personas. El budismo de Shakyamuni ya no tiene ningún poder para ayudarlos. A este respecto, el Buda Original, Nichiren Daishonin, dijo: 

 La medicina difiere según la enfermedad. La medicina normal ayuda con una enfermedad leve pero, para una enfermedad grave, ha de usarse elixir. (Gosho, p. 690) 

 Es esta una metáfora del principio de que en la época de Mappo, cuando el mundo esté lleno de maldad y el budismo de Shakyamuni haya perdido su validez, aparecerá un budismo que enseñará la verdad última en beneficio de esta era. 

Se comprobó la validez de la predicción de Shakyamuni con la aparición de Nichiren Daishonin, el Buda Original, y con el establecimiento del budismo de las Tres Grandes Leyes Secretas (Nam-Myoho-Rengue-Kyo), la enseñanza para salvar a toda la humanidad en Mappo. Nichiren Daishonin afirma: 

 Ahora, en la época de Mappo, ni el Sutra del Loto ni los otros sutras conducen a la iluminación; solo Nam-Myoho-Rengue-Kyo puede hacerlo. Y esto no es meramente mi propia opinión. Shakyamuni, Taho, y todos los demás Budas y Bodhisattvas de  las diez direcciones, así como los innumerables Bodhisattvas de la Tierra lo han determinado así (…) Una lámpara es inútil después de la salida del sol. ¿Para qué sirven las gotas de rocío una vez ha caído la lluvia? (Gosho, p. 1219) 

 El Budismo Verdadero del Buda Original, Nichiren Daishonin, la enseñanza de la verdad última, se estableció el 28 de abril de 1253. En la actualidad, para nosotros, los practicantes del budismo de Nichiren Shoshu, las otras formas de budismo y las demás enseñanzas no tienen mayor utilidad que la luz de la luna o las velas en mitad del día. Carecen de toda validez para este periodo. 

Desde el punto de vista de las enseñanzas de Nichiren Shoshu, Nichiren Daishonin es la única persona que nosotros, los que vivimos en la época de Mappo, debemos reverenciar como Buda. Para nosotros, el budismo de Nichiren Daishonin en realidad se corresponde con el sol. Es la única enseñanza con el poder de iluminar la oscuridad de Mappo. 

El Dai-Gohonzon del Supremo Santuario, inscrito el 12 de octubre de 1279, es el fundamento y la fuente del budismo de Nichiren Daishonin. Con este Gohonzon esencial como objeto de fe, toda la gente de Mappo puede alcanzar la iluminación. 

El budismo establecido por Nichiren Daishonin fue heredado en su integridad por el Segundo Fundador, Nikko Shonin, y después transmitido de Nikko Shonin al Tercer Fundador, Nichimoku Shonin. Se transmitió correctamente sin ninguna desviación, como la transferencia perfecta de agua de un recipiente a otro. Por muy suprema que sea una enseñanza, se extinguirá si no hay un sucesor en el mundo que la herede y la transmita. El budismo inconmensurablemente profundo de Nichiren Daishonin se ha transmitido sin interrupción, pasando de Nichiren Daishonin a Nikko Shonin, y después a Nichimoku Shonin y a cada sucesivo sumo sacerdote generación tras generación, hasta el actual sumo sacerdote. 

 (Fuente: Capítulo 1 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. LOGRO DE LA BUDEIDAD. ¿Qué significa el logro de la budeidad? ¿Hay un estado de felicidad indestructible en el que se siente una dicha ilimitada por estar vivo? ¿Es eso la iluminación o el logro de la budeidad en esta vida? 

«Lograr la budeidad en esta vida» no quiere decir que cambiemos de forma física. Tampoco  quiere decir que nos convirtamos en Buda al morir, un concepto erróneo sostenido comúnmente por otras escuelas budistas. Más bien significa lograr, en esta existencia y en nuestra forma presente, la condición vital más elevada posible, una condición que ya existe de modo latente en las profundidades de todo ser, mediante una fe y una práctica sinceras ante el Gohonzon. 

Esta condición vital suprema se denomina «Buda», «budeidad» o «naturaleza del Buda». Otro nombre de lo mismo es «Myoho-Rengue-Kyo». 

La budeidad es una poderosa fuerza que conlleva una solución para cada tipo de sufrimiento. Es una fuente de energía que se manifiesta en nuestra vida diaria y nos impulsa a cada uno de nosotros hacia una existencia brillante, verdaderamente dichosa y satisfactoria en el momento presente. Esforzándonos en la fe, nuestra aspiración es establecer una condición vital absolutamente indestructible de fortaleza espiritual, sabiduría y paz asentadas en el mundo de la budeidad. 

Por supuesto, situaciones en que un enfermo recupera la salud, una familia infeliz encuentra la armonía, o la pobreza se transforma en estabilidad económica, son condiciones necesarias para una vida feliz. No obstante, si examinamos esas condiciones de cerca, pueden ser todas consideradas como formas relativas y parciales de felicidad en comparación con una condición interior basada en la budeidad. En muchos casos, la felicidad relativa se manifiesta solo temporal o parcialmente. 

Sin embargo, en la realidad de nuestra vida cotidiana, nos vemos a menudo envueltos en tantos tipos de dificultades que no podemos mantenernos al margen de todas ellas. Aunque consigamos hacer dinero, es posible que nos veamos afligidos por la discordia familiar, o aunque gocemos de salud, nuestros hijos pueden ser desgraciados. 

Descubrir y revelar el mundo de la budeidad es el punto de partida fundamental para atacar la causa fundamental del sufrimiento en nuestra existencia como seres humanos y para resolver cualquier tipo posible de aflicción. Esta es la felicidad absoluta que anhelan todos y cada uno de los habitantes del mundo en las profundidades de su corazón. 

Igual que en un gran océano están incluidas todas y cada una de las gotas de agua que lo integran, aquel que haya establecido una condición vital de absoluta felicidad por practicar el Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu, podrá resolver de modo rotundo los defectos en su carácter y vencer la enfermedad, la pobreza o los problemas familiares. 

Así pues, es importante para nosotros tener una fe inamovible y procurar tenazmente el logro de la budeidad en esta vida, sin dejarnos arrastrar por circunstancias externas. Con una fe firme se consigue estabilidad, y no estar contentos ahora y deprimidos después debido a los altibajos de la vida, y hasta los más pequeños deseos acaban obteniendo respuesta. 

(Fuente: Capítulo 2 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. KOSEN-RUFU. Una sociedad libre de desdicha basada en la práctica del  budismo de  Nichiren Daishonin y en su propagación mundial. ¿Con individuos felices e «iluminados» a la verdad de la vida se puede conseguir una sociedad pacífica? 

 

Desde sus inicios, el budismo enseñó a sus seguidores a ser compasivos y tratar de conseguir la propia felicidad sin dejar de preocuparse y sentir compasión por los demás. 

Nichiren Daishonin arriesgó su vida por la paz de la sociedad y la felicidad de la humanidad, y se entregó íntegramente a la causa del Kosen-rufu. Sus sucesores, el Segundo Fundador Nikko Shonin, el Tercer Fundador Nichimoku Shonin, y cada uno de los sucesivos sumos sacerdotes, todos se han esforzado fervientemente por la consecución del Kosen-rufu. 

Los que hagan de este admirable espíritu una parte de sí mismos y se dediquen consecuentemente al logro del Kosen-rufu, están abrazando el verdadero espíritu de los creyentes de Nichiren Shoshu. 

Conque el propósito de la fe en Nichiren Shoshu es obtener la verdadera felicidad logrando la budeidad en esta vida, y enseñar y propagar ampliamente el budismo de Nichiren Daishonin por todo el mundo para conducir a los demás a la felicidad. 

Para conseguir los inmensos beneficios del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu, la fe siempre debe ir acompañada por la práctica. Por lo general, cuando una persona quiere expresar su agradecimiento a otra, es un uso social común hacer algún gesto (decir «gracias», dar un regalo, etc.) para manifestar dicho sentimiento. Si alguien se siente agradecido pero no expresa su gratitud, esa gratitud no se transmite a otra persona. Podría decirse que esa persona no siente una gratitud sincera. 

Con la fe pasa lo mismo. Si alguien cree en el budismo de Nichiren Shoshu, esta resolución en la fe debería revelarse físicamente en forma de acción. 

La práctica inevitablemente acompaña a la fe. Es decir, la voluntad de creer y de tener respeto por el Gohonzon se expresa en forma de práctica (la recitación del Gongyo y la invocación de Daimoku), y el profundo deseo de buscar la verdad del budismo se expresa en forma de estudio de la doctrina. Nichiren Daishonin dice: 

 

Esfuérzate en los dos caminos de la práctica y el estudio. Sin práctica ni estudio, no puede haber budismo (…) Tanto la práctica como el estudio surgen de la fe. (Gosho, p. 668) 

 

Nichiren Daishonin nos enseña que debemos entregarnos diligentemente a nuestra práctica budista y al estudio de la doctrina. Nuestra práctica es algo que emerge de la determinación de nuestra fe. Nuestra fe y nuestra práctica se mantienen en forma con el estudio. No se obtiene nada significativo en nuestras vidas diarias a menos que actuemos. La verdad es que, si no llevamos algo a la práctica, no recogeremos la recompensa derivada, y nuestro  entendimiento no progresa. Y, no solo eso, cuando ponemos algo en práctica, a menudo se da el caso de que, cuando no lo hacemos siguiendo el método correcto, desperdiciamos esfuerzos y no obtenemos nada. 

Como creyentes de Nichiren Shoshu, es importante que practiquemos correctamente el budismo bajo la dirección de un maestro correcto y con el apoyo de creyentes experimentados. Es importante que marchemos por el sendero de la práctica budista juntos. A medida que obtengamos pruebas reales de la gran buena fortuna del Gohonzon y un entendimiento de la doctrina, seguiremos profundizando en la fe. 

 (Fuente: Capítulo 2 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  

Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. LOS TRES TESOROS DEL BUDISMO. ¿Qué hay que hacer para proteger un gran tesoro?

Sin el inmenso beneficio del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu, sería imposible alcanzar la budeidad en esta vida o lograr el Kosen-rufu. Por eso protegemos resueltamente la Ley. De ello se deriva también un gran beneficio para nosotros, puesto que, proteger de modo decidido el budismo de Nichiren Shoshu, implica en realidad proteger la budeidad en el interior de nuestras vidas. 

«Proteger el Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu» —es decir, proteger la Ley Verdadera— presenta dos aspectos: proteger la Ley Verdadera desde dentro y proteger la Ley Verdadera desde fuera. «Protegerla desde dentro» significa que el sumo sacerdote posee las Enseñanzas Verdaderas que se han transmitido de un sumo sacerdote al siguiente. Bajo la dirección directa del sumo sacerdote, los sacerdotes estudian y enseñan las profundas doctrinas de la Ley Verdadera. Por otro lado, «protegerla desde fuera» quiere decir proteger la Ley Verdadera de forma externa. Este es el papel de los creyentes laicos. En todos los aspectos de nuestras vidas cotidianas mantenemos la fe en la Ley Verdadera y esparcimos su influencia ampliamente mediante nuestros esfuerzos de shakubuku (propagación). Al mismo tiempo, trabajamos por la prosperidad de la Ley Verdadera haciendo ofrendas sinceras al Gohonzon e influyendo en la sociedad de distintos modos. 

La protección de la Ley Verdadera hacia el futuro distante empieza con esta protección desde dentro y desde fuera. Shakyamuni definió la relación entre estas dos protecciones en el Sutra del Nirvana de esta manera: 

Dentro, están los discípulos que comprenden la doctrina inconmensurablemente profunda. Fuera, están los laicos de corazón puro. Así se perpetúa el budismo hacia la eternidad.  

(Gosho, p. 790) 

 

Esto implica que la Ley Verdadera y la doctrina correcta se perderían si no hubiese sacerdotes. Lo contrario también es cierto. Si hubiera un sacerdocio pero no creyentes laicos, no habría nadie para proteger los templos y propagar las enseñanzas a la sociedad. 

Es intrínsecamente imposible que el budismo asuma una forma en la cual haya solo creyentes laicos o solo sacerdotes. Así que nunca se podrá dejar de enfatizar la importancia de que el sacerdocio y los laicos estén firmemente unidos para proteger la Ley Verdadera desde dentro y desde fuera, cada uno con su propia misión y su propio papel. 

Por consiguiente, el espíritu fundamental de los creyentes de Nichiren Shoshu es proteger el flujo directo del budismo ortodoxo de Nichiren Daishonin bajo la dirección del sacerdocio. 

Reverenciar al sumo sacerdote, quien posee la Herencia de la Ley, y respetar a los sacerdotes bajo el sumo sacerdote, que aprenden de él el profundo corazón de la Ley Verdadera, conlleva una gran virtud. El mérito también se incrementa por proteger al Templo Principal y los templos locales de Nichiren Shoshu en una unidad armoniosa entre el clero y los laicos. Deberíamos grabar esta perspectiva en nuestros corazones y no perderla nunca de vista. Por mucho que hayan cambiado los tiempos, esta ha sido la base de la conducta de los creyentes laicos de Nichiren Shoshu durante más de 750 años.  

 

(Fuente: Capítulo 2 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  

Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. GONGYO. ¿Se puede decir que el «Gongyo» es como tener una audiencia con el Buda Original?  

La primera cosa que aprende un nuevo creyente de la persona que lo ha introducido en el budismo es a hacer Gongyo. Esto es porque el Gongyo y la invocación de Daimoku (shodai) al Gohonzon son las prácticas más básicas e importantes de la fe. En Nichiren Shoshu, la fe y la práctica de Gongyo son inseparables. 

Aunque al nuevo creyente se le diga que el Gongyo  es una práctica poderosa e importante, muchas personas se encuentran con que pronto pierden la automotivación para hacer Gongyo. Esto ocurre por variedad de razones. Algunas personas encuentran problemático hacer Gongyo todos los días, y otras se avergüenzan de que otros los vean haciendo Gongyo. 

Por otro lado, los que ya llevan muchos años haciendo Gongyo, pueden caer en el automatismo, hacerlo por la fuerza de la costumbre. Es posible que olviden tomarse el Gongyo en serio, y que adopten una actitud poco entusiasta cuando se sientan o arrodillan enfrente del Gohonzon. 

Sin embargo, hacer el Gongyo cada día con la mayor seriedad es un poderoso motor para construir una vida feliz. Cuando realizamos esta práctica de modo concienzudo y serio, recibimos la prueba real de la gran fortuna de abrazar el Gohonzon. Nuestros corazones se llenan de una felicidad ilimitada, y nos damos cuenta de que tener fe en el Gohonzon es un tesoro maravilloso e insuperable. Por lo tanto, deberíamos renovar continuamente nuestra determinación de practicar Gongyo de forma concienzuda y sincera todos los días. 

El Gongyo es una ceremonia magnífica y solemne y la fuente de un mérito profundo. En un pasaje famoso del Gosho, Nichiren Daishonin declara: 

Yo, Nichiren, inscribí el Gohonzon infundiendo mi vida en él con tinta china. (Gosho, p. 685) 

Como nos muestran estas palabras de Nichiren Daishonin, el Gohonzon es la entidad  real  de la  vida del Buda Original, Nichiren Daishonin. Fe en el Gohonzon significa creer que el Gohonzon es la vida de Nichiren Daishonin. Por consiguiente, hemos de prepararnos para todos y cada uno de los gongyos con la creencia de que es una audiencia en directo con el Buda Original. Esta actitud fundamental hacia la ceremonia del Gongyo debe reflejarse en nuestra apariencia, postura, voz y concentración. 

(Fuente: Capítulo 3 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. SOKUSHIN JOBUTSU Y KYOCHI MYOGO¿Es kyochi myogo (la fusión de realidad y sabiduría) o volvernos uno con el Gohonzon al invocar Daimoku, el fin último de nuestra práctica? 

Las personas que mantienen una práctica de Gongyo sólida, ven que sus vidas se vuelven más plenas y que su trabajo o estudios se desenvuelven con éxito y fluidez. Este proceso es similar a la práctica de la música o de un arte marcial; el arte gradualmente se convierte en parte de uno mismo debido a la acumulación de muchos años de práctica. 

Así, Nichiren Daishonin nos enseña la importancia de una práctica continua y constante: 

 Aceptar es fácil; continuar es difícil. Pero la budeidad estriba en proseguir con la fe. (Gosho, p. 775) 

 Es importante luchar contra nuestra naturaleza perezosa que interfiere con una práctica consistente del Gongyo. Ello nos permitirá adquirir la condición vital de sokushin jobutsu (lograr la budeidad en nuestra forma actual). 

Para proseguir la práctica del Gongyo durante toda nuestra vida, hacemos que el Gongyo forme parte de nuestro plan diario normal. Sin embargo, esto no quiere decir que hagamos Gongyo simplemente por la fuerza del hábito. No nos debiéramos olvidar nunca de hacer del fervor la base de nuestra práctica, como se expresa en un pasaje del capítulo Juryo (XVI) del Sutra del Loto, que recitamos con todas las oraciones del Gongyo: 

Isshin yokken butsu. Fuji shaku shinmyo(De todo corazón anhelando ver al Buda, no escatiman ni sus propias vidas.) (Kaiketsu, p. 439) 

 

Por último, una orientación del sexagésimo séptimo sumo sacerdote Nikken Shonin afirma:  

Me gustaría que reconocierais la gran importancia del Gongyo. El Gongyo de la mañana y de la tarde son el fundamento de vuestra fe y estudio del día. Y, en medio de la invocación de Daimoku, con vuestros ojos fijos firmemente en el Gohonzon, sin daros cuenta del todo de cómo pasa, la verdadera realidad del Gohonzon y vosotros os volvéis auténticamente uno. Eso es alcanzar lo que se llama kyochi myogo (fusión de realidad y sabiduría). 

 («Dai-Nichiren», nº 427)  

(Fuente: Capítulo 3 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. GONGYO. ¿Cómo hacer Gongyo? ¿Es diferente el Gongyo que se hace por las mañanas al de la tarde? 

 El Gongyo consiste en una serie de oraciones. En la mañana recitamos las cinco oraciones en su totalidad. En la tarde, recitamos solo la segunda, tercera y quinta oración. Por razones de comodidad, el libro de la Liturgia está dividido en cuatro secciones: 

A: Fragmento del capítulo Hoben. 

B: Chogyo  o sección en prosa del capítulo Juryo. 

C: Jigague  o sección en verso del capítulo Juryo. 

D: Oraciones silenciosas. 

 

EL ORDEN DE RECITACIÓN 

Primera Oración 

Dirígete al Gohonzon, invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces (Daimoku sansho), inclinándote en reverencia ante los Tres Tesoros del budismo de Nichiren Shoshu (el Buda Original, Nichiren Daishonin; la Ley Verdadera, Nam-Myoho-Rengue-Kyo; y el Sacerdocio, es decir, Nikko Shonin, Nichimoku Shonin, y todos los sucesivos sumos sacerdotes). Dirígete hacia el este, invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces, inclínate y recita la parte A. La sección de la parte A desde «Shō-ī shō-hō » hasta «nyō  zē honmak-kūkyō tō » se repite siempre tres veces. Inclínate tras la tercera repetición. Recita el título del capítulo Juryo  (primeras dos líneas de la parte B), omite el resto de la parte B y recita la parte C, inclinándote al final de la misma. Invoca tres daimokus prolongados (Hiki Daimoku, que se pronuncia: Namu-Myoho-Rengue-Kyo, esto es, invoca Namu, (respira), invoca Myoho-Rengue-Kyo, Namu, (respira), invoca Myoho-Rengue-Kyo, Namu, (respira), invoca Myoho-Rengue-Kyo). Inclínate, invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces y, mientras permaneces inclinado, ofrece la primera oración silenciosa. (No se toca la campana durante la primera oración). 

 

Segunda Oración 

Dirígete al Gohonzon, toca la campana siete veces. Recita la parte A, toca la campana tres veces. Recita las partes B, y C, invoca tres daimokus prolongados e inclínate. Toca la campana cinco veces, invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces, inclínate y ofrece la segunda oración silenciosa. Es la única  vez en que se  recita  el contenido de la Liturgia de principio a fin. (Los momentos indicados para inclinarse en la primera oración son los mismos para las cinco oraciones. El número de veces en que se ha de tocar la campana es idéntico que lo que acabamos de decir para la segunda oración, a excepción de lo que se indique para la quinta). 

 

Tercera Oración 

Toca la campana, recita la parte A. Toca la campana, recita las primeras dos líneas de la parte B, omite el resto de la parte B y recita la parte C. Invoca tres daimokus prolongados, toca la campana, invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces, y ofrece la tercera oración silenciosa. 

 

Cuarta Oración 

Toca la campana, recita la parte A. Toca la campana, recita las dos primeras líneas de la parte B, omite el resto de la parte B y recita la parte C. Invoca tres daimokus prolongados, toca la campana, invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces, y ofrece la cuarta oración silenciosa. 

 

Quinta Oración 

Toca la campana, recita la parte A. Toca la campana, recita las dos primeras líneas de la parte B, omite el resto de la parte B y recita la parte C. Luego, toca la campana siete veces mientras empiezas a invocar Daimoku (Nam-Myoho-Rengue-Kyo). Para finalizar la recitación de Daimoku, toca la campana con cada sílaba del último Myoho-Rengue-Kyo e inclínate. Invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces más, y mientras permaneces inclinado ofrece la quinta oración silenciosa. Toca la campana continuamente durante la primera parte de la quinta oración silenciosa. Invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces. Después, tras ofrecer la última parte de la quinta oración silenciosa, toca la campana y concluye el Gongyo invocando Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces e inclinándote. 

(Fuente: Capítulo 4 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. DAIMOKU. ¿Cómo hago el Daimoku? ¿Debo pensar en algo en especial mientras invoco Daimoku?  

Puede haber momentos durante el día en que queráis invocar Daimoku adicional, aparte del Gongyo de mañana y tarde. En este caso se recomienda lo siguiente: 

  1. InvocaDaimokuSansho (invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces), toca la campana siete veces y recita la parte A. Después, toca la campana tres veces y recita el título del capítulo Juryo y la parte C. 
  2. Al final de la parte C, toca la campana siete veces y comienza a invocarDaimoku. Invoca tanto como quieras, luego toca la campana cinco veces al acabar.
  3. Realiza la segunda, tercera, segunda parte de la cuarta y segunda parte de la quinta oración silenciosa, una tras otra, invocandoDaimokuSansho  en los intervalos adecuados como se indica en la Liturgia. Después, toca la campana tres veces y recita un último Daimoku Sansho. 

 

El quincuagésimo noveno sumo sacerdote Nichiko Shonin declaró lo siguiente sobre la práctica de shodai: 

 

El Daimoku que invoquemos debe ser realizado de forma atenta y diligente. Cuando invoquemos, no deberíamos tener pensamientos triviales en nuestra mente. La velocidad no ha de ser demasiado rápida, ni nuestra pronunciación distorsionada. Debemos mantener un tono medio e invocar de modo calmo, resuelto y uniforme. No hay un número establecido de daimokus que debamos invocar. La cantidad depende de las circunstancias individuales (…) Cuando invoquemos, el cuerpo entero debería sentir una tremenda oleada de alegría. Debemos perseverar hasta que nos volvamos totalmente uno con el Gohonzon.  

(Nichiren Shoshu Koyo, p. 134) 

 

(Fuente: Capítulo 4 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. GONGYO. ¿Por qué hacemos Gongyo? ¿Puedo hacer Daimoku y no Gongyo, o al revés? ¿Valen lo mismo las dos prácticas? 
  Recitar los capítulos Hoben y Juryo del Sutra del Loto revela y sostiene el gran mérito de ofrecer Daimoku  Durante el Gongyo de la mañana y de la tarde, recitamos los capítulos Hoben (II) y Juryo (XVI) del Sutra del Loto e invocamos Daimoku (Nam-Myoho-Rengue-Kyo). Al ofrecimiento de Daimoku se le denomina práctica primaria, y a la recitación de los capítulos Hoben y Juryo, práctica complementaria.  El mérito que obtenemos al llevar a cabo de forma poderosa y consistente la práctica primaria de la invocación de Daimoku es inconmensurable e infinito. La buena fortuna que acumulamos es tan grande que profundizar en su magnitud está más allá de la capacidad de los mortales comunes.  ¿POR QUÉ RECITAMOS LOS CAPÍTULOS HOBEN Y JURYO?   ¿Por qué, de entre todos los capítulos del Sutra del Loto, recitamos esos dos capítulos en particular? Nichiren Daishonin nos indica la razón en su gosho «La Recitación de los Capítulos Hoben y Juryo»:    Aunque ninguno de los capítulos del Sutra del Loto es desdeñable, de entre todos los veintiocho capítulos, el Hoben y el Juryo  son particularmente superiores y loables. Los capítulos restantes son como las ramas y las hojas [de esos dos capítulos]. Por lo tanto, para tu práctica regular, deberías aprender y recitar las secciones en prosa de los capítulos Hoben y Juryo.   (Gosho, p. 303)    El capítulo Hoben es el núcleo de la enseñanza Shakumon (teórica) del Sutra del Loto, y el capítulo Juryo es el núcleo de la enseñanza Honmon (esencial). El propio Nichiren Daishonin recitaba estos capítulos todos los días. Empleando metáforas de la vida cotidiana, el vigesimosexto sumo sacerdote Nichikan Shonin explicó cómo funciona la recitación de estos dos capítulos como práctica complementaria:    La práctica complementaria es la recitación de los dos capítulos, el Hoben y el Juryo. Esta práctica pone de manifiesto el mérito sumamente profundo de la práctica primaria, igual que la lejía refuerza el agua limpia, y la sal y el vinagre realzan el sabor del arroz o de los tallarines. Por eso se la llama práctica complementaria.   («Tōryū Gyōji Shō», «Sobre las Ceremonias de esta Escuela», Seiten, p. 922)     Conque la recitación del sutra funciona para aumentar el mérito de invocar Daimoku, que es la práctica primaria.    (Fuente: Capítulo 5 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 
  1. SHOTEN ZENJIN¿Los dioses protectores budistas (shoten zenjin) a los que les dirigimos la primera oración, ¿son manifestaciones transitorias o funciones del Buda Original?

Las funciones protectoras y poderes innatos del universo se llaman Shoten Zenjin o Dioses Protectores Budistas. Los Dioses Protectores Budistas se alimentan de Nam-Myoho-Rengue-Kyo y funcionan a través del poder de Nam-Myoho-Rengue-Kyo. En la primera oración, mirando hacia el este, ofrecemos nuestro Daimoku a los Dioses Protectores Budistas, con especial atención a Dainittenno (los poderes y funciones que detenta el sol), y rezamos por que se incrementen en consecuencia sus funciones protectoras.

Vamos ahora a investigar con más detalle el significado de esta oración, apoyándonos en el Gosho y otras fuentes.

Los Dioses Protectores Budistas protegen a los que sostienen y practican correctamente el Sutra del Loto

El capítulo Anrakugyo (XIV) del Sutra del Loto afirma que los Shoten Zenjin protegerán a los que enseñen a otros el Sutra del Loto, y en el capítulo Dharani (XXVI), los Dioses Protectores Budistas juran ante Shakyamuni que van a proteger siempre a los devotos del Sutra del Loto. En el gosho «Kito-sho» («Sobre la Plegaria»), Nichiren Daishonin explica que los Dioses Protectores Budistas están obligados a mantener su juramento, pues su iluminación está supeditada al Sutra del Loto. En un famoso pasaje de ese gosho, Nichiren Daishonin promete que los Shoten Zenjin siempre van a cumplir su juramento:

… aunque se detuviese el flujo y reflujo de las mareas, o aunque el sol se alzase por el oeste, la plegaria de un devoto del Sutra del Loto nunca se quedará sin respuesta. (…) Aunque no sea sincero un devoto del Sutra del Loto, aunque su sabiduría estuviera a la altura de un estúpido, aunque su cuerpo sea impuro y no posea la virtud derivada de guardar los preceptos, si invoca Nam-Myoho-Rengue-Kyo, [los Shoten Zenjin] nunca dejarán de protegerlo.

(Gosho, p. 630)

La doctrina de la ascensión de los Dioses Protectores Budistas a los Cielos

Nichiren Daishonin nos enseña que cuando un país está lleno de calumnia contra el Sutra del Loto, los Shoten Zenjin, al verse privados del sabor del Myoho, se vuelven a los cielos. El país se verá entonces invadido por demonios y ocurrirán varios desastres. El «Rissho ankoku-ron» («Asegurar la Paz del País mediante la Propagación de la Ley Correcta») afirma:

Toda la gente en la actualidad vuelve la espalda a lo que es correcto; todos sin excepción rinden pleitesía al mal. Esta es la razón de que las deidades benévolas hayan abandonado la nación, el porqué de que los sabios se vayan y no vuelvan; y en su lugar vienen diablos y demonios, desastres y calamidades que surgen uno tras otro.

(Gosho, p. 234)

A pesar de lo cual, aunque la calumnia de la Ley por todo el país cause que los Shoten Zenjin abandonen la nación, aun así protegerán al devoto del Sutra del Loto. Nichiren Daishonin explica esto en el gosho «Carta a Niike»:

Sin embargo, ahora que estoy propagando el Sutra del Loto como enviado del Buda, todos, desde el gobernante hasta su más humilde súbdito, se han convertido en calumniadores. Hasta ahora, Hachiman ha hecho todo cuanto le ha sido posible para evitar que se desarrollase entre nuestro pueblo hostilidad hacia el Sutra del Loto (…) pero ahora, por temor a romper el juramento que hizo en el Pico del Águila, ha asolado sus santuarios y ascendido al cielo. Aun así, si hubiese un devoto del Sutra del Loto que diera su vida por este, Hachiman lo protegería.

(Gosho, pp. 1459-60)

Dondequiera que estén, a los creyentes que protegen la Ley Verdadera y propagan correctamente las enseñanzas de Nichiren Daishonin los protegerán sin duda alguna los Shoten Zenjin.

Los Shoten Zenjin son parte de las funciones del poder del Buda Original

En su «Exégesis sobre el Ho’on Sho», el vigesimosexto sumo Sacerdote Nichikan Shonin explica:

Los Budas de las diez direcciones y de las tres existencias, como también los dioses del cielo y de la tierra, Bonten, Taishaku, Nitten, Gatten, todos regresan a su estado iluminado original y se vuelven parte de la vida del Buda Único de la Sabiduría Intrínsecamente Perfecta. (Mondan, p. 395)

En otras palabras, los Dioses Protectores Budistas son manifestaciones transitorias del Buda Original de la Sabiduría Intrínsecamente Perfecta. Así, una de las doctrinas del budismo de Nichiren Daishonin es que los Shoten Zenjin son en realidad parte de las funciones del poder del Buda Original. Nichiren Daishonin nos indica esto en «Carta a Ko-no-ama Gozen», donde da la conmovedora orientación:

Siempre que anheles verme a mí, Nichiren, mira hacia el sol que se alza en la mañana o a la luna que aparece al atardecer. Estaré reflejado sin falta en el sol y en la luna.

(Gosho, p. 740)

Nichiu Shonin explicó que, parte del significado de la primera oración del Gongyo de la mañana y de volvernos hacia el sol cuando surge por el este cada mañana, es expresar reverencia por las formas a través de las cuales el Buda de la Sabiduría Intrínsecamente Perfecta, que apareció en Mappo como Nichiren Daishonin, otorga beneficios sin cesar a lo largo de las tres existencias.

(Fuente: Capítulo 5 del libro BASICS OF PRACTICE © 2003 NST (revised)
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU)

  1. GONGYO. SEGUNDA Y TERCERA ORACIÓN. ¿Cuáles son los Tres Tesoros de Kuon Ganjo a los que ofrecemos la segunda y tercera oración del Gongyo?  

 

La segunda y la tercera oración son el corazón del Gongyo. En la segunda y tercera oración, ofrecemos nuestro agradecimiento a los Tres Tesoros del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu: el Buda, la Ley y el Sacerdocio.  

En la segunda oración alabamos los inmensos e ilimitados poderes benéficos del Dai-Gohonzon, rezamos por que sus beneficios aún puedan extenderse más ampliamente, y ofrecemos nuestra más profunda gratitud. Al mismo tiempo, prometemos dedicar nuestras vidas por entero al Dai-Gohonzon (como se expresa con la palabra Namu). 

En la tercera oración, ofrecemos gratitud en pago por la deuda que tenemos con el Buda Original, Nichiren Daishonin; con su sucesor, el Segundo Fundador, Nikko Shonin, a quien Nichiren Daishonin transfirió la integridad de su budismo; al Tercer Fundador, Nichimoku Shonin; y a todos los sucesivos sumos sacerdotes, que han transmitido correctamente el budismo de Nichiren Daishonin sin el más mínimo cambio hasta el día de hoy. 

 

Los Tres Tesoros   

Decimos que el Buda, la Ley, y el Sacerdocio son los tres elementos que constituyen el budismo. Esto es porque el budismo solo puede existir con un Buda que enseñe la Ley a las personas, la Ley (enseñanzas) impartida por el Buda, y los sacerdotes que creen en las enseñanzas del Buda y las practican, propagan y transmiten. Reverenciar y hacer ofrendas a los Tres Tesoros del budismo es fundamental para la fe como budistas. Nichiren Daishonin dice en «Carta a Niike»: 

 

Si alguien comprende el budismo de verdad, debería demostrarlo con su respeto por el Sacerdocio, su reverencia por la Ley y sus ofrendas al Buda.  

(Gosho, p. 1461) 

 

Los Tres Tesoros en Nichiren Shoshu 

El budismo en general define los Tres Tesoros de modo diferente según el tiempo. Por ejemplo, tenemos los «Tres Tesoros mientras el Buda está presente en el mundo» y los «Tres Tesoros que se perpetúan en el mundo tras el fallecimiento del Buda». Asimismo, cada una de las distintas escuelas del budismo tiene su propia definición de los Tres Tesoros. 

¿Cuáles son los Tres Tesoros en Nichiren Shoshu; es decir, los Tres Tesoros para el presente, la época de Mappo? Nichikan Shonin, el vigesimosexto sumo sacerdote, dio una clara respuesta a esta pregunta en su obra «Sobre las Ceremonias de esta escuela»: 

En el Mappo, se ha de creer en los Tres Tesoros de la Siembra de las Enseñanzas Esenciales (Honmon) ocultos en las profundidades del capítulo Juryo. (Seiten, p. 949) 

 Los Tres Tesoros de la Siembra ocultos en las profundidades del capítulo Juryo son el Buda, la Ley, y el Sacerdocio de Kuon Ganjo. Es decir, el Tesoro del Buda de Kuon Ganjo es el Buda de la Sabiduría Intrínsecamente Perfecta, que apareció en la época de Mappo como Nichiren Daishonin. El Tesoro de la Ley de Kuon Ganjo es Nam-Myoho-Rengue-Kyo, la Iluminación Interna del Buda de la Sabiduría Intrínsecamente Perfecta,  encarnada en forma del Dai-Gohonzon del Supremo Santuario de la Enseñanza de Honmon (Esencial). El Tesoro del Sacerdocio de Kuon Ganjo es el Gran Maestro de la Propagación de la Enseñanza de Honmon (Esencial), Byakuren Ajari Nikko Shonin. 

Además, los sucesivos sumos sacerdotes desde Nichimoku Shonin en adelante han transmitido la Herencia de la Ley del budismo de Nichiren Daishonin. Así pues, el Tesoro del Sacerdocio se extiende a los sucesivos sumos sacerdotes, y nosotros les ofrecemos nuestro reconocimiento. 

Los Tres Tesoros como una entidad 

Los Tres Tesoros, por supuesto, se explican como tres entidades separadas: el Buda, la Ley, y el Sacerdocio. Sin embargo, en las enseñanzas del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu, los Tres Tesoros se revelan como si fuesen fundamentalmente una sola entidad. Para explicarlo, Nam-Myoho-Rengue-Kyo, el Tesoro de la Ley de Kuon Ganjo, es la Ley Original, eterna e inmutable, de la simultaneidad de causa y efecto que comprende las tres existencias. Esta Ley se revela debido a la existencia del Buda Original, quien está eternamente iluminado a dicha Ley. El Buda Original está interrelacionado con la Ley Original. No es posible separar a la Ley y al Buda. 

Sin Sacerdocio, no sería posible transmitir la Ley a los tiempos futuros ni propagarla por el mundo. El Sacerdocio puede tener esa misión de proteger y transmitir el budismo solo gracias a la existencia del Buda y de la Ley. Nichiren Daishonin deja esto absolutamente claro en «Las Cuatro Deudas de Gratitud (Shi’on Sho)»: 

Con respecto a la deuda que tenemos con la Ley, la Ley es el maestro de todos los budas. Se debe a la Ley que los budas sean dignos de respeto. Por consiguiente, quien desee devolver su deuda al Buda antes tiene que devolver la deuda que tiene con la Ley. En lo que se refiere a la deuda que se tiene con el Sacerdocio, tanto el Tesoro del Buda como el Tesoro de la Ley son invariablemente perpetuados por los sacerdotes. Para dar un ejemplo, sin leña, no puede haber fuego, y si no hay tierra no pueden crecer las plantas. De igual modo, aunque hubiera existido el budismo, sin sacerdotes para estudiarlo y propagarlo, nunca se habría transmitido durante los dos mil años de las épocas de Shoho y Zoho hasta la época de Mappo. Por eso el Sutra Daishitsu declara: «Suponed que, en el quinto periodo de quinientos años, hubiera alguien que hostigase a monjes ignorantes sin preceptos acusándolos de alguna ofensa. Sabed que esa persona estará haciendo que se extinga la gran antorcha del budismo». ¡Es dificilísimo recompensar la deuda que tenemos con el Sacerdocio! Conque es imperativo devolver la deuda de gratitud que se tiene con los Tres Tesoros. 

 (Gosho, p. 268) 

 

Que los Tres Tesoros son una única entidad se indica también en este pasaje del gosho «Shingon Kenmon» 

De hecho, calumniar la Ley significa calumniar al Buda y calumniar al Sacerdocio. Esto es debido a que los Tres Tesoros son una entidad. 

(Gosho, p. 608) 

 

Los Tres Tesoros existen en este mundo, y gracias a esto, pueden materializarse nuestras plegarias para erradicar nuestro mal karma. Deberíamos realizar la segunda y la tercera oración silenciosa con consciencia de lo difícil que es devolver del todo la deuda de gratitud que tenemos con los Tres Tesoros del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu. 

(Fuente: Capítulo 5 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. KOSEN-RUFU Y PLEGARIAS PERSONALES. ¿Debe ser la plegaria por el Kosen-rufu nuestra petición principal en la Cuarta Oración del Gongyo? Con nuestra práctica devolvemos la deuda de gratitud a los Tres Tesoros, ¿es esa actitud la causa para que se cumplan nuestras plegarias? 
  En la cuarta oración, en primer lugar oramos por la consecución de la gran aspiración de Nichiren Daishonin, la propagación de la Ley Verdadera por todo el mundo (Kosen-rufu), y por la verdadera paz mundial que surgirá de ello. A continuación, reconocemos nuestras calumnias contra la Ley Verdadera en las pasadas vidas y en la presente, y rezamos para erradicar esas calumnias, esto es, erradicar la causa inherente que obstaculiza nuestra aspiración por la iluminación y nuestra práctica budista. Entonces ofrecemos plegarias para alcanzar la budeidad en esta vida, así como por otras consideraciones personales.  La manera de que se cumplan tanto la plegaria por el Kosen-rufu como nuestras plegarias personales es aceptar y realizar la voluntad y el corazón del Buda Original de los Tres Tesoros de la Siembra. En otras palabras, la clave es hacer surgir un gran deseo por el Kosen-rufu y esforzarse diligentemente en la práctica para uno mismo y en enseñar a los demás el budismo de Nichiren Daishonin. Esta es la única práctica que nos va a permitir devolver nuestra deuda de gratitud al Buda, a la Ley y al Sacerdocio. Cuando cumplamos con esta práctica, se cumplirán nuestras plegarias.      Plegarias personales y erradicación de los obstáculos debidos a calumnias pasadas y presentes  Aunque todos compartamos la misma fe, como individuos rezamos al Gohonzon por distintas cosas debido a las diferencias en nuestras circunstancias actuales y en nuestros antecedentes, y a las diferencias de las sendas por las cuales transitamos como seres humanos. La fuente fundamental de esas diferencias es el karma individual de nuestras vidas pasadas. El karma negativo que hemos acumulado por calumniar la Ley en vidas pasadas es particularmente relevante por ser la causa dominante de la desgracia y el sufrimiento del presente. Tal como dice Nichiren Daishonin en «La Apertura de los Ojos»:    De igual modo, el Sutra Shinjikan declara: «Si quieres comprender las causas que existieron en el pasado, observa los resultados como se manifiestan en el presente. Y si quieres comprender los resultados que se han de manifestar en el futuro, observa las causas que existen en el presente».   («La Apertura de los Ojos», vol. II, pp. 123-4; Gosho, p. 571)    Mediante una autorreflexión honesta, empezamos a comprender que, para que se cumplan nuestros deseos, debemos erradicar el karma negativo acumulado en pasadas existencias debido a la calumnia de la Ley.   ¿Cómo podemos erradicar la calumnia del pasado de la Ley Verdadera? La respuesta es esforzándonos seriamente en nuestra fe en la Ley Verdadera, la cual hemos tenido la gran fortuna de encontrar en esta vida. Debemos también enseñar el budismo de Nichiren Shoshu a los demás. Esto, por supuesto, es la práctica del shakubuku y está directamente relacionada con la plegaria por el Kosen-rufu.  Nosotros, los que creemos en el budismo de Nichiren Daishonin, no debiéramos tener la actitud superficial de que la fe significa únicamente rezar por nuestros problemas inmediatos y que se cumplan nuestros deseos. Podemos erradicar nuestras calumnias del pasado y hacer que nuestros deseos se cumplan practicando correctamente nuestra fe basándonos en nuestra gratitud por haber conocido el Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu, que es tan difícil de encontrar. Esto fomenta un gran deseo de introducir, animar y guiar a mucha gente hacia el budismo. El espíritu fundamental de la cuarta oración se asienta en la segunda y tercera oración, en las cuales rezamos por devolver nuestra deuda de gratitud a los Tres Tesoros del budismo.    (Fuente: Capítulo 5 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 
  1. DIFUNTOS. ¿Pueden alcanzar la iluminación los difuntos a través del mérito de nuestra práctica? 

 

En la quinta oración, rezamos por que nuestros antepasados y parientes difuntos, todos los creyentes difuntos de Nichiren Shoshu, y todos los demás que han muerto puedan recibir el mérito de nuestro ofrecimiento de Daimoku y alcanzar la budeidad. Por último, para concluir el Gongyo, rezamos por que los beneficios del Dai-Gohonzon se extiendan hasta los confines más remotos del universo, para que nosotros y todas las existencias podamos juntos alcanzar la budeidad. 

 

¿Por qué benefician a los difuntos nuestras plegarias funerarias?  

En el Gongyo de mañana y tarde, ofrecemos plegarias por los difuntos. Por supuesto, la práctica de rezar por los difuntos no se limita solo a los budistas; como seres humanos, es natural rezar por los antepasados, parientes y otros difuntos con los que tengamos una estrecha relación. 

Las plegarias por los difuntos deberían realizarse según las formalidades de Nichiren Shoshu, es decir, según las enseñanzas del budismo de Nichiren Daishonin. Cuando se realizan las plegarias por los difuntos según las enseñanzas de religiones provisionales, aunque la intención sea ayudar al difunto, en realidad esas plegarias resultan en sufrimiento para el difunto y para las personas que las realizan. Observemos en profundidad las bases religiosas y filosóficas de nuestras plegarias por los difuntos. 

 

Transferencia de mérito 

El término budista para beneficiar a los difuntos es eko. Es una traducción de la palabra sánscrita parinama. El significado original de la palabra parinama era «conversión». En relación con las plegarias por los difuntos, eko se refiere al acto de «transferir a otros el mérito que obtenemos por la realización de actos virtuosos». Una equivalencia aproximada en castellano de eko en este sentido es «transferencia de mérito». 

Los difuntos no pueden practicar budismo. De ahí que los que estamos vivos debamos acumular mérito mediante nuestra práctica budista en beneficio de los difuntos y transferirles ese mérito. 

No obstante, en su significado fundamental, la transferencia de mérito no se limita a las plegarias oficiadas para los difuntos. Debemos transferir mérito, aunque no hayan muerto, a nuestros padres, amigos y conocidos, a todas las demás personas y a todos los seres vivos. Ese mérito a su vez volverá a nosotros. Ése es el significado fundamental de eko. 

El Maka Shikan lo explica por medio de la siguiente metáfora. Si alguien hace sonar una corneta, el sonido que produzca, aunque sea humilde, resonará muy lejos. De la misma forma, si alguien transfiere mérito a todos los seres vivos (a través del objeto de veneración correcto), ese mérito limitado se extenderá hacia afuera, dará la vuelta, y volverá. El beneficio resultante será muy significativo. 

Nichiren Daishonin nos enseña: 

 

Hay tres modos de cumplir con la piedad filial. Dar a nuestros padres ropa y alimentos es el nivel inferior de devoción filial. No desviarse de las intenciones de nuestro padre y nuestra madre es el nivel intermedio de devoción filial. Transferir mérito a nuestros progenitores es el nivel supremo de devoción filial. Dado que la suprema devoción filial es dirigir nuestro mérito a los padres que están vivos, ¡cuánto más digno de alabanza no será hacerlo por los padres que ya hayan fallecido!  

(Shintei Gosho, vol. I, p. 69) 

 

En el mismo gosho, Nichiren Daishonin enseña que la persona fallecida recibe un séptimo del beneficio de la transferencia de mérito; el beneficio restante vuelve a la persona que transfiere el mérito. 

 

(Fuente: Capítulo 5 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

 

  1. BENEFICIAMOS A TODOS LOS SERES EXISTENTES ¿Ofrecemos nuestra gratitud y también beneficiamos a todos los seres existentes con los méritos de nuestra práctica? 

 

Concluimos el Gongyo con la plegaria de que el mérito que acabamos de cultivar mediante el Gongyo sea compartido por todas las existencias de todo el universo para que nosotros, junto con los demás, podamos volver a la Tierra de la Luz Eternamente Tranquila (la condición vital de la budeidad). 

La práctica de ofrecer plegarias por la iluminación de todas las existencias tiene su fundamento en un pasaje del capítulo VII (Kejoyu) del Sutra del Loto, que declara: «Nuestra aspiración es extender este mérito universalmente a todos, para que nosotros, junto con todos los seres vivos, podamos alcanzar el Camino del Buda». 

La iluminación solo para uno mismo no es la meta del Sutra del Loto. Según el principio de «la unidad de yo y los otros», a cada individuo le es posible existir en el momento actual gracias a las muchas influencias de los demás. Podemos existir únicamente en virtud a las conexiones con otros: con nuestros padres y antepasados, maestros, amigos, vecinos, la sociedad, la nación y el entorno. De hecho, le debemos nuestra existencia a todo, tanto a lo tangible como a lo intangible. Aquel que haya despertado a esto siente gratitud por todos los seres vivos y por todas las existencias.  

(Fuente: Capítulo 5 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1.  GOHONZON. ¿Qué es el Gohonzon? ¿Por qué es importante depositar nuestra fe y basar nuestra vida en un objeto de veneración que encarne las enseñanzas más supremas? 
  2.   «Honzon» es una forma abreviada del término konpon songyo (konpon: base; songyo: honorable respeto). Indica el objeto de veneración en el cual tenemos fe y al cual reverenciamos como la base de nuestra vida.  En términos generales se podría decir que cada religión tiene un objeto de veneración en el que se encarnan sus enseñanzas, directrices y doctrinas. Las diferencias existentes entre las religiones se deben a que difieren los conceptos que conforman la base de sus respectivos objetos de veneración.  En budismo, la fe se basa en el principio místico de la interacción mutua entre los seres vivos (creyentes) y el objeto de veneración. La fe es el acto de reverenciar el honzon como la base de nuestra creencia y objeto de respeto. Esto causa entonces que el creyente reciba de modo directo las enseñanzas presentadas en dicho objeto de veneración.  La fe en un objeto de veneración no se basa solo en el pensamiento emocional, lógico o empírico. Aceptar la fe da origen al esfuerzo de unificarse uno mismo con el objeto de veneración. Independientemente del grado de superioridad o inferioridad de las enseñanzas, el objeto de veneración se hace necesario para unir de forma profunda y directa esas enseñanzas con la propia vida del creyente.  El objeto de veneración en que creamos determina de forma concluyente nuestra felicidad o infelicidad. Si se adora un objeto incorrecto, declina la condición vital, causando sufrimiento y el consiguiente estancamiento. Lo más importante de todo es escoger el objeto de veneración correcto.  Muchas personas piensan que todas las religiones son buenas, y dicen: «La fe mueve montañas». Pero el aspecto crucial es en qué basan su fe. Hay una gran diferencia, por ejemplo, entre venerar a un ser de los denominados trascendentales o las enseñanzas de un filósofo de este mundo. Si cometemos un error en la elección de nuestro objeto de veneración, ello dará como resultado efectos no deseados. Por eso, en el Gosho, el Buda Original, Nichiren Daishonin, nos dice «escoged el objeto de veneración más elevado». (Gosho, p. 1275)  La religión correcta que de verdad beneficie a la gente es la que detente el verdadero, el supremo objeto de veneración.     (Fuente: Capítulo 6 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 
  1. PERSONA Y LEY. ¿La vida del Buda y la Ley son una y la misma cosa? 
  2.   El Dai-Gohonzon que inscribió Nichiren Daishonin en forma de mandala es la vida del propio Buda Original, y posee las Tres Virtudes de Soberano, Maestro y Padre y Madre. 
    1. El Soberano se ocupa de proteger a todas las personas, con poder absoluto.
    2. El Maestro instruye y guía a todas las personas para que alcancen la iluminación, el estado de felicidad absoluta.
    3. El Padre y la Madre manifiestan la compasión y piedad para nutrir y brindar apoyo a todos los seres vivos. 
    El Gosho afirma:    El Buda es el señor de todos los que se encuentran en los mundos de Humanidad (nin) y Cielo (ten), el padre de toda la gente, y el maestro que los ilumina. Un padre con virtudes humildes carece de las virtudes de un Señor. Los señores son de temer a menos que posean la compasión de los padres. Aunque los haya que son padres y señores, no son necesariamente maestros. Todos los budas que son respetados son señores, pero como no han aparecido en este mundo, no son maestros.   (Gosho, p. 628)    El Gohonzon posee las Tres Virtudes en su integridad, y es el único Verdadero Objeto de Veneración que puede salvar a todas las personas de los sufrimientos de nacimiento y muerte. En nuestro caso, es importante tener en cuenta la actitud y postura que adoptamos cuando estamos frente al Gohonzon. Debemos recitar el Sutra e invocar Daimoku con devoción sincera. De esta manera se puede lograr la unión entre la naturaleza del Buda encarnada en el Gohonzon y nuestra propia naturaleza.  El Gohonzon es la manifestación de la unidad de la Persona y la Ley. Aunque existiese una Ley superior a todas en el universo, sería imposible probar su existencia sin la Persona (Buda) que estuviera iluminada a ella. Por otra parte, si un Buda no poseyera la sabiduría iluminada para percibir la Ley Mística, solo sería un mortal común. Nichiren Daishonin es el único que está eternamente iluminado a la Ley Verdadera que puede llevar a todo el mundo a la budeidad. Inscribió su vida iluminada en forma del Gran Mandala, el Dai-Gohonzon. El Dai-Gohonzon encarna el Nam-Myoho-Rengue-Kyo del ichinen sanzen real (la Ley) y la vida eternamente iluminada del Buda Original, Nichiren Daishonin (la Persona), que son, juntos, la entidad de la unidad de la Persona y la Ley (ninpo ikka).  Nichiren Daishonin afirma en el Gosho:    Esta Ley encarna a ichinen sanzen, la vida del Buda; ni siquiera el erudito más inteligente del mundo puede comprender la Ley.   (Gosho, p. 523)     Aunque no comprendamos en su totalidad el concepto de la Ley, esta es, de hecho, la vida del Buda, Nichiren Daishonin. Debemos contemplar al Gohonzon como si estuviésemos contemplando a Nichiren Daishonin en vida. Por medio de diversas experiencias y el estudio de las enseñanzas de Nichiren Shoshu, nos llegaremos a convencer de que el Gohonzon es el Buda viviente.    (Fuente: Capítulo 6 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU)     
  1. GOHONZON¿Cuándo se puede recibir el Gohonzon? 
  Nuestro espíritu básico hacia el Gohonzon ha de ser de gran respeto. Si tenemos la actitud fundamental de que el Gohonzon es el Buda viviente, dotado con las Tres Virtudes de Soberano, Maestro y Padres, siempre trataremos al Gohonzon con el mayor respeto.  El gosho «Sobre el Logro de la Budeidad» afirma:    Ya invoques el nombre del Buda, recites el sutra o simplemente ofrezcas flores e incienso, todos tus actos virtuosos implantarán beneficios y buena fortuna en tu vida. Con esta convicción deberías poner tu fe en práctica.   (Gosho, p. 46)    Recitar Gongyo e invocar Daimoku al Gohonzon son las prácticas básicas de este budismo. Hacemos Gongyo para perfeccionar nuestra vida. Nunca debiera realizarse por un sentimiento de formalismo. La actitud más adecuada es la de aprecio y gratitud.  Es importante que comprendas que el Gohonzon te lo presta el Templo Principal. Cuando recibas el Gohonzon en un templo de Nichiren Shoshu, abre un libro de liturgia completamente nuevo y sostenlo por encima del nivel de los ojos. El sacerdote colocará el Gohonzon en él. El Gohonzon está enrollado, dentro de un sobre especial. Cuando vuelvas a tu sitio, envuelve el sobre con el Gohonzon dentro de un fukusa (pañuelo).  El Gohonzon encarna la mismísima vida de Nichiren Daishonin; de aquí que deba ser tratado con máximo respeto y sinceridad. Hasta que el Gohonzon no esté entronizado, ten muchísimo cuidado para que no se dañe. No ha de ser desenrollado hasta que lo vaya a entronizar en tu hogar un miembro con experiencia (preferiblemente dos). La ceremonia de entronización deberá tener lugar lo antes posible.  Los miembros más recientes, cuando se muden de domicilio, que no manipulen el Gohonzon ellos solos. Haced siempre que os ayude un miembro con experiencia hasta que hayáis aprendido el procedimiento adecuado de la ceremonia de entronización.  A la hora de decidir dónde situar vuestro altar, lo más importante es considerar el lugar más adecuado para el Gohonzon. El Gohonzon está dotado con las Tres Virtudes de Padre y Madre, Maestro y Soberano que os conducirán a la felicidad absoluta; por lo tanto, debe recibir un trato de máximo respeto y sinceridad. Incluso en un piso de una sola habitación, debiera ser emplazado en la mejor zona posible.   Debe utilizarse un altar apropiado hecho específicamente para ese propósito, denominado butsudan. Ha de ser sólido, limpio y seguro. Si el butsudan no tiene puertas, puede colocarse una cortina en la parte frontal que se pueda abrir y cerrar.  El Gohonzon no debe ser situado ni muy alto ni muy bajo. Cuando estéis sentados o arrodillados enfrente de vuestro butsudan, la parte inferior del Gohonzon debería quedar ligeramente por encima del nivel de los ojos. Nunca coloquéis cosas encima del butsudan, ni que haya estanterías alrededor, ni fotografías u otros artículos en la pared en que esté el butsudan.  No hay nada que sustituya al Gohonzon. Por consiguiente, deberíais realizar estas cosas basándoos en vuestra sincera fe y no por formalismo. El Gohonzon es supremo, y vuestras acciones en el trato y cuidado del Gohonzon han de reflejar esa idea y vuestra fe sincera.    (Fuente: Capítulo 6 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 
    1. OFRENDAS. ¿Qué ofrendas se ponen en un altar budista? 

 

Enfrente del butsudan ha de haber un lugar para situar las ofrendas. La ofrenda más próxima a la parte delantera del butsudan es el agua, dispuesta en un recipiente. La primera cosa en la mañana, poned agua fresca en el recipiente enfrente del Gohonzon antes de que alguien utilice agua en la casa. Dejad correr el agua hasta que haya salido el agua contenida en las cañerías, para poder ofrecerle al Gohonzon agua limpia y fresca. Se deja el agua el resto del día, y luego se retira el recipiente y se vacía el agua antes del Gongyo de la tarde. Se puede elegir entre retirar el recipiente vacío hasta la mañana siguiente, cuando se vuelva a ofrecer agua, o dejarlo enfrente del butsudan. Si se tiene un recipiente con tapa, ha de retirarse la tapa cuando se le ofrezca al Gohonzon con agua dentro. Si, tras vaciar el recipiente antes del gongyo de la tarde, se vuelve a poner el recipiente enfrente del butsudan, debe tener la tapa puesta. 

Mirando al butsudan, a la derecha, colocad un candelero con una vela blanca; a la izquierda, situad las hojas verdes en un jarrón; y en medio, poned el pebetero de incienso. Estos tres artículos en conjunto se denominan mitsugusoku (los tres accesorios). Es este un formalismo (kegui) extremadamente importante en este budismo. A veces se usan cinco accesorios (gogusoku): el pebetero de incienso en el centro, un par de candeleros uno a cada lado, y dos jarrones con hojas verdes emplazados en el lado exterior de los dos candeleros. 

El incienso, las velas y las hojas verdes tienen cada uno de ellos un significado muy importante en budismo. 

 

Incienso: representa la Propiedad de la Ley o la propiedad esencial de la vida del Buda. Es la verdad a la que el Buda está iluminado. 

Velas: representan la Propiedad de la Sabiduría o la propiedad espiritual de la vida del Buda. Le permite al Buda ver la verdad. 

Hojas verdes: representan la propiedad física de la vida del Buda, la Propiedad de la Acción Compasiva.  

 

El incienso, las velas y las hojas verdes debieran estar situados en línea recta. Hay un significado especial para esto. En Nichiren Shoshu, reverenciamos al Buda Verdadero, Nichiren Daishonin, como el Buda Original que posee las Tres Propiedades Iluminadas, y cuyas Tres Propiedades Iluminadas comprenden su único ser. Este profundo concepto nos enseña, en términos muy simples, que la Propiedad de la Ley (representada por el incienso), la Propiedad de la Sabiduría (indicada por las velas), y la Propiedad de la Acción (indicada por las hojas verdes) son inseparables y están totalmente integradas como la vida del Buda Original. El incienso se hace de madera fragante como la del shikimi, una planta de hojas perennes. Así, la llama de las velas y el shikimi (hojas verdes) entran en contacto, de resultas de lo cual se obtiene el humo del incienso. La Propiedad de la Sabiduría (las velas) y la Propiedad de la Acción (shikimi) combinadas son la Propiedad del Buda (incienso). Las velas, las hojas verdes y el incienso se sitúan en línea recta enfrente del Gohonzon para connotar ese significado. 

En la sociedad, a menudo utilizamos flores cortadas para expresar amor o respeto, o por motivos ornamentales. Son muy bonitas de ver, pero las flores se marchitan en pocos días. Desde la perspectiva del budismo, las flores cortadas son ofrendas inadecuadas para el Buda por su naturaleza efímera. Las hojas verdes, por otra parte, durarán más si se les cambia el agua todos los días. 

Generalmente quemamos tres barritas de incienso, pero si producen demasiado humo podemos quemar menos. Las tres barritas de incienso representan los Tres Tesoros: el Tesoro del Buda, el Tesoro de la Ley y el Tesoro del Sacerdocio. El Tesoro del Buda es Nichiren Daishonin. El Tesoro de la Ley es el Dai-Gohonzon. El Tesoro del Sacerdocio es Nikko Shonin y los sucesivos sumos sacerdotes. 

Cuando usamos barras de incienso para propósitos seculares, por lo general las quemamos en posición vertical. En Nichiren Shoshu se ponen en horizontal. El significado de esto es que cuando se quema incienso en vertical, caen cenizas que se esparcen. Las cenizas dispersas significan una mente dispersa. Cuando se quema incienso en horizontal, las cenizas no se esparcen. También purifica el área enfrente del altar y es una ofrenda al Gohonzon. 

El Gohonzon encarna la vida de Nichiren Daishonin y el altar es la casa del Buda. Hay que mantener siempre limpia el área donde está entronizado el Gohonzon. Cuando limpiemos la zona del butsudan, o los accesorios del butsudan, debe ponerse entre los labios una hoja verde o una barrita de incienso en señal de respeto. Procuremos utilizar un paño limpio o un plumero. 

Si coméis habitualmente arroz, podéis ofrecérselo al Gohonzon. No pongáis arroz sin cocer en el altar. A diferencia del agua, no debe dejarse el arroz en el altar todo el día. Tras hervir el arroz, ofreced la primera ración al Gohonzon. Al ofrendar el arroz, haced esta plegaria silenciosa:  

 

«Ofrezco mi más profunda gratitud a los Tres Tesoros del Budismo de la Siembra. Nam-Myoho-Rengue-Kyo. (Namu geshu sanpo goho on shatoku Gokuyo no tame. Nam-Myoho-Rengue-Kyo.)» 

 

Tocad la campana tres veces e invocad Daimoku tres veces. Después retirad el arroz. Tocar la campana tres veces significa agradecimiento a los Tres Tesoros. 

También se puede ofrecer otro tipo de alimentos al Gohonzon. Las ofrendas de alimentos, a ser posible, han de situarse enfrente del Gohonzon, en el espacio entre el recipiente de agua y la alineación formada por el incienso, las velas y las hojas verdes. Todas las ofrendas de alimentos deben ser vegetarianas, y tradicionalmente se evita ofrendar alimentos de olor fuerte, como la cebolla o los ajos. Cuando presentéis ofrendas al Gohonzon, tocad la campana tres veces e invocad Daimoku tres veces. 

Estas son las ofrendas básicas al Gohonzon. Lo más importante es comprender que el Gohonzon es el Buda viviente. 

Las puertas del butsudan deben estar abiertas cuando se invoca. Cuando no, han de estar cerradas para proteger al Gohonzon. En caso de un incendio o desastre natural, ante todo proteged al Gohonzon. 

Por último, cuando entremos o salgamos de un hogar donde hay un Gohonzon, hagamos siempre Daimoku Sansho (invocación de Nam-Myoho-Rengue-Kyo tres veces), ofreciendo un saludo al Gohonzon. 

   

(Fuente: Capítulo 6 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

19.GOHONZON. ¿Qué cuidados debo tener en cuenta para proteger al Gohonzon en mi hogar? 

 

El Gohonzon ha de ser entronizado en la habitación más digna de la casa. En caso de que se tenga una casa de varios pisos o de distintos niveles, puede entronizarse en cualquier altura o nivel siempre y cuando el lugar sea respetuoso. Eso sí, lo importante es elegir el lugar más apropiado para el Gohonzon. Deben evitarse emplazamientos con un paso intenso de personas que puedan levantar polvo o próximos a ruidos que provoquen distracción. Es buena idea discutir el tema con algún responsable.  

Antes de la ceremonia de entronización del Gohonzon, una vez más con la supervisión de algún responsable, hay que preparar el altar budista (butsudan) y los distintos accesorios budistas (butsugu), como el pebetero de incienso, el o los jarrones para las hojas verdes, el o los candeleros, el recipiente para el agua, la campana y el mazo. Los accesorios budistas han de incluir bien el juego de tres piezas de un pebetero de incienso, un jarrón y un candelero (mitsugusoku); o el juego de cinco piezas de un pebetero de incienso, dos jarrones y dos candeleros (gogusoku). Se debe limpiar la habitación de antemano. 

Lo ideal sería que se emplazase el altar budista de modo que el Gohonzon quede orientado hacia el sur. No obstante, esto solo es una sugerencia; si la forma del suelo o la distribución de la habitación no permiten situar el altar de tal manera, hay que ser flexible. En ocasiones el altar se emplaza en una pared orientada al oeste, en tal caso hay que darle la espalda al Gohonzon al recitar la primera oración del Gongyo de la mañana. Para evitar darle la espalda al Gohonzon en estos casos, hay que desalinearse ligeramente respecto del Gohonzon durante la primera oración. Si el altar está en una pared orientada al este y no se puede hacer la primera oración sin dejar de estar dirigido h acia el Gohonzon, una vez más hay que desalinearse ligeramente con respecto al Gohonzon. 

 

Ceremonia 

Una vez realizados todos los preparativos necesarios, se puede realizar la ceremonia de entronización propiamente dicha. Quien vaya a dirigirla debe lavarse las manos previamente. En primer lugar todo el mundo debe empezar a invocar Daimoku. Quien esté dirigiendo se coloca una hoja verde o un trocito de papel blanco entre los labios. A continuación, quien dirige debe retirar todos los accesorios que puedan interferir con la entronización y depositarlos en una mesa auxiliar. Si se desea, puede cubrirse esta mesa auxiliar con un mantel blanco. 

Mientras invocan Daimoku los asistentes, quien dirija desenvuelve el pañuelo y con sumo cuidado retira el Gohonzon del sobre. 

Si el Gohonzon cuelga demasiado alto del butsudan, entonces puede usarse el cordón adjunto para hacer un lazo del cual colgarlo. Luego, mientras se sujeta el travesaño inferior de madera, quien dirija la ceremonia desenrolla el Gohonzon muy lentamente, dejando que haga su trabajo el peso de la madera. 

El Gohonzon ha de ser tratado de forma muy suave, con el mayor de los cuidados, procurando tocarlo lo menos posible. Hasta un Gohonzon enrollado puede arrugarse si se le trata de un modo demasiado abrupto. Aunque lleve más tiempo realizar la entronización, hay que tratar al Gohonzon con sumo cuidado. Si es necesario, se puede tocar el marco marrón del Gohonzon, pero jamás se debe tocar la parte blanca con inscripciones en caracteres chinos. Además, nunca se debe respirar sobre el Gohonzon. Después de  entronizarlo, es posible que se advierta  que  la parte inferior del Gohonzon se curva hacia arriba. En la mayoría de los casos no es nada por lo que haya que preocuparse. Con el tiempo se irá alisando por sí mismo por el peso de la madera. No obstante, si la curvatura es demasiado pronunciada, con mucha suavidad se puede enrollar el travesaño de la parte inferior sobre el dorso para reducirla. Hay que ser muy cuidadoso para no enrollarlo hasta la parte blanca con inscripciones en caracteres chinos. 

Hablando en general, el Gohonzon debe estar más alto que el nivel de los ojos. Si el Gohonzon está colgado demasiado alto, puede ajustarse su altura usando el cordón. También se puede ajustar la altura del altar; sin embargo, se aconseja hacerlo antes de la entronización. Por favor, no mováis el altar una vez esté instalado el Gohonzon. Asimismo, evitad entronizar el Gohonzon tan bajo que tengáis que mirar hacia abajo cuando estéis invocando. 

Cuando haya finalizado la entronización, la persona que dirija la ceremonia se inclina profundamente ante el Gohonzon con las palmas de las manos juntas en reverencia; luego sitúa los accesorios budistas en su posición adecuada. Ha de mantenerse la suficiente distancia entre el Gohonzon y los accesorios budistas para evitar cualquier daño al Gohonzon en caso de accidente. 

A continuación, quien dirija y los participantes empiezan la recitación del sutra. En la mayoría de los casos es mejor no realizar ni el Gongyo de la mañana ni el de la tarde durante la entronización. Esta es una ceremonia solemne, independiente. Se recitan una vez los capítulos Hoben y Juryo  (Partes A, B, y C), seguidos de Daimoku. Tras concluir la recitación de Daimoku, se leen las siguientes oraciones silenciosas: la segunda, la tercera, y la segunda parte tanto de la cuarta como de la quinta plegaria. En la segunda parte de la cuarta plegaria, se recomienda que el nuevo practicante ore por profundizar en su fe, expiar el karma negativo creado por la calumnia de la Ley, y que cada sucesiva generación de su familia pueda continuar la práctica en la Ley Mística eternamente, por la paz y prosperidad de su familia, y por el logro de la paz mundial mediante la propagación del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu. Tras leer las plegarias silenciosas, la ceremonia concluye con la invocación de Daimoku tres veces. Para evitar verter cera, debe usarse un apagavelas en lugar de soplar o apagarlas agitando la mano a modo de abanico. 

Como el Gohonzon está hecho de madera y papel, después de muchos años puede descolorarse o aun deformarse. Nosotros debemos, no obstante, hacer todo lo posible por evitarlo. Tenemos que hacer todos los esfuerzos para mantener el Gohonzon en buenas condiciones cuanto más mejor. Por ejemplo, hay que tener muchísimo cuidado para no salpicar el Gohonzon con agua o cera. Jamás hay que manipular el Gohonzon sin necesidad. También hay que tomar todas las precauciones necesarias para evitar cualquier accidente causado por niños o animales domésticos. El Gohonzon no ha de estar   directamente   expuesto  a  la  luz  del  sol.  Como  se  mencionaba antes, a menos que estemos haciendo Gongyo o invocando Daimoku, las puertas del altar deberían estar cerradas para proteger el Gohonzon. 

El Gohonzon es la mismísima vida del Buda Original, Nichiren Daishonin. Tratémoslo con profundísimo respeto y reverencia. Jamás se debe hacer fotos del Gohonzon o permitir que se grabe en vídeo. En caso de dudas acerca de los cuidados del Gohonzon, no vaciléis en llamar a vuestro templo local de Nichiren Shoshu. Si por accidente vuestro Gohonzon sufre daños, o si queréis limpiar el polvo del Gohonzon, por favor, poneos en contacto con el prior de vuestro templo local.  

 

(Fuente: Capítulo 6 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

 20..JUZU. ¿Por qué usamos el juzu o rosario budista para hacer la práctica? 

 Nichikan Shonin (1665-1726), el vigesimosexto sumo sacerdote de Nichiren Shoshu, escribió en su tratado «Las Tres Túnicas de Esta Escuela» (Toke Sanne Sho): 

 El juzu es el instrumento budista que ayuda a los mortales comunes a avanzar en su práctica budista.  

(Seiten, p. 970) 

 El Sutra Mokuguenji  afirma: 

Un rey llamado Haruri en cierta ocasión dijo con pesar estas palabras al Buda: «En los años recientes, el hambre y la peste han plagado mi pequeño país. Todo el pueblo está afligido. No puedo dejar de preocuparme. Estamos en una situación angustiosa. El almacén de la Ley es demasiado profundo y extenso de practicar. Por favor, enséñame lo esencial de la Ley». El Buda replicó: «Oh, rey, si quieres eliminar los deseos mundanos, ensarta 108 cuentas de madera en una cuerda circular. Mantenlo siempre junto a ti. Recita “Nam Buda—Nam Dharma—Nam Sangha” y pasa una cuenta por cada recitación».  

(Ibíd.) 

 

Este es el origen del juzu. Como indica este sutra, el Buda aconsejó al rey mantener junto a sí un rosario de cuentas. Nosotros seguimos esta tradición cuando veneramos a los Tres Tesoros, o cuando contamos el número de recitaciones de Daimoku. Nichikan Shonin asimismo afirma: 

 

El juzu manifiesta el principio místico. Miaole afirmó en su obra Anotaciones al Maka-Shikan: «No hay carencias en el principio místico». Por eso, usamos el juzu que se compara con el principio místico. El número básico de cuentas es 108, de las cuales se dice que representan al número de deseos mundanos poseídos por los mortales comunes. 

 (Seiten, p. 971) 

En Nichiren Shoshu, «Nam Buda» es Nichiren Daishonin, «Nam Dharma» es el Dai-Gohonzon, y «Nam Sangha» es Nikko Shonin y los sucesivos sumos sacerdotes. Estos son los Tres Tesoros.  

Nuestro juzu consiste en dos hileras de cuentas que se unen en ambos extremos con dos cuentas grandes. Colgando hacia fuera de esas dos grandes cuentas hay dos hileras de cuentas en un lado, y tres en el otro. Estas cuentas están ensartadas en cordones blancos trenzados con borlas blancas en su final. Estos conjuntos de dos y tres cordones son equidistantes y opuestos entre sí. Las dos cuentas grandes se denominan la cuenta padre y la cuenta madre. Ambas representan al Buda.  

Yuzu budista

Cuando utilizamos el juzu, le damos una vuelta sobre sí mismo, formando la figura de un ocho. El extremo de la figura del ocho con tres cordones se sitúa sobre el dedo corazón de la mano derecha, y el extremo con dos cordones, sobre el dedo corazón de la izquierda. Los cordones cortos cuelgan por el exterior de las manos, que se ponen juntas con las palmas y los dedos tocándose. 

Entre la cuenta padre y la madre hay otras 108 de menor tamaño. Como ya hemos mencionado, representan los deseos mundanos. Aún podrán apreciarse otras cuatro cuentas más pequeñas todavía, contrapuestas entre sí. Dos de ellas están a siete cuentas de la cuenta grande con dos cordones, y las otras dos, a catorce cuentas de las dos primeras. 

Esas cuatro cuentas pequeñas representan a los cuatro líderes de los Bodhisattvas de la Tierra: Jogyo, Muhengyo, Jyogyo y Anryugyo, que también indican las cuatro virtudes de la vida del Buda, que son: eternidad, felicidad, verdadero yo y pureza. Justo debajo de la cuenta padre, situada en el extremo de los dos cordones, hay una cuenta más pequeña. Representa la naturaleza esencial de la Ley, la verdad eterna y absoluta. 

Las hileras de cuentas que cuelgan por el exterior de los dedos corazón representan a ichinen sanzen. Las dos hileras con diez cuentas cada una que cuelgan a la izquierda significan los Diez Mundos y su posesión mutua. De las tres hileras de cuentas que cuelgan a la derecha, las dos que tienen cinco cuentas cada una indican los diez factores. 

Visto su profundo significado, debe tratarse al juzu con respeto, tal como se haría con el Buda. Comprender el significado del juzu es empezar a comprender la profundidad del budismo, la práctica correcta, y el motivo de expresar gratitud a las Tres Grandes Leyes Secretas y a los Tres Tesoros. 

El juzu de Nichiren Shoshu puede conseguirse en las tiendas de accesorios del Templo Principal, en los templos locales, o en varias tiendas independientes que venden accesorios de Nichiren Shoshu. Antes de ser puestos a la venta, un sacerdote de Nichiren Shoshu purifica los juzus frente al Gohonzon del templo. A esto se le denomina ceremonia de apertura de los ojos. En caso de adquirir un juzu en una tienda que no esté en un templo de Nichiren Shoshu, debe preguntarse si se ha realizado al juzu la ceremonia de apertura de los ojos. En caso negativo, antes de usarlo hay que llevarlo a un templo para que se realice esta ceremonia. Asimismo, hay que tener presente que muchas escuelas budistas heréticas también utilizan algún tipo de juzu. En nuestra práctica ante el Gohonzon, únicamente puede utilizarse un juzu de Nichiren Shoshu tal como se acaba de describir.  

 

(Fuente: Capítulo 7 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. UNIR LAS MANOS. ¿Qué significado tiene unir nuestras manos en oración?
  2. El Sutra del Loto contiene varias descripciones de personas en la condición vital de Aprendizaje y en el estado de Bodhisattva. El Bodhisattva Fukyo, por ejemplo, unía sus manos en reverente veneración cuando rezaba a la naturaleza de Buda inherente de todo el mundo con quien se encontraba. Algunos pasajes del Sutra del Loto incluyen lo siguiente: «Al contemplar al Buda, debemos unir nuestras manos en oración», «es indispensable unir nuestras manos en una plegaria de determinación incondicional», «debemos mostrar nuestra reverencia con nuestras manos unidas en plegaria cuando oímos hablar de la senda de la cual estamos dotados», «debemos ofrecer salutaciones uniendo respetuosamente nuestras manos en plegaria». En el Sutra del Loto se menciona con frecuencia esta práctica. Un pasaje de las «Enseñanzas Transmitidas Oralmente» de Nichiren Daishonin afirma: Unir nuestras manos en plegaria es otra expresión del Sutra del Loto. (…) Los dos caracteres de unir las manos en plegaria están contenidos en todos los fenómenos. Las entidades de infierno y hambre, respectivamente, y todos las leyes de los tres mil mundos en su presente condición juntan las manos en plegaria y contemplan al Buda. (Gosho, p. 1734) Cuando nosotros, los mortales comunes de los nueve mundos, unimos nuestras manos en plegaria con una sincera determinación de fe y contemplamos el Gohonzon, nos volvemos entidades que manifiestan los principios de «la posesión mutua de los Diez Mundos» (jikkai goku), «los tres mil reinos reales contenidos en un solo instante de vida (ichinen sanzen) y «el logro de la budeidad sin transformación, en nuestra presente forma» (sokushin jobutsu); así pues, unir nuestras manos en oración hace surgir el sentimiento de la fe. Unir nuestras manos en oración es sinónimo inmediato de comprender nuestra vida. (Ibíd.) Cuando oramos y nos dedicamos al Gohonzon con humildad, demostramos el principio de «la budeidad es inherente a los nueve mundos». Nuestra existencia, cuando unimos nuestras manos en plegaria, contemplando al Buda e invocando Daimoku, es la mismísima manifestación de la iluminación. SIMBOLISMO DE UNIR LAS MANOS EN ORACIÓN Basándose en los principios discutidos con anterioridad, Nichiren Shoshu describe el sentido de unir las manos en oración de la siguiente manera: Nuestra fe incondicional está representada por los ocho pétalos de la flor de loto. A esto también se le llama «el loto del corazón» o «el loto blanco» y representa nuestra naturaleza de Buda. Al unir nuestras manos en oración los ocho pétalos quedan representados por nuestros ocho dedos, y los dos pulgares restantes representan al padre y la madre de los principios de «realidad y sabiduría» y «practicar por la estabilidad espiritual y la sabiduría». Se afirma que los diez dedos representan el concepto de los tres mil reinos inherentes en los Diez Mundos, y que unir los dedos y las palmas significa la posesión mutua de los Diez Mundos. Juntar las manos sobre el pecho representa el loto blanco de nuestros corazones (nuestra fe). (Fuente: Capítulo 7 del libro BASICS OF PRACTICE © 2003 NST (revised) Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU)
  1. MANOS. POSICIÓN DE LAS MANOS EN LA PRÁCTICA BUDISTA. ¿Por qué es importante poner las manos en posición correcta al hacer la práctica?

Lo más importante, no obstante, es si las ponemos en la posición correcta cuando realizamos nuestro Gongyo de mañana o de tarde e invocamos Daimoku. Muchas personas comienzan con la postura correcta, pero gradualmente van perdiendo la forma. Cuando se desvanece la tensión, los dedos empiezan a curvarse y las manos a separarse. Otros aumentan demasiado la tensión en sus manos y acaban extendiendo los brazos hacia delante. Y aún hay otros que van dejando que sus manos desciendan por debajo del pecho. La forma correcta es sentarse derecho e invocar desde el diafragma.

Nuestros ojos deben quedarse fijos en el carácter Myo del Gohonzon. Esto nos permite lograr los tres mil reinos reales en un solo instante de vida y convertirnos en budas de la entidad de la Ley Mística. Por eso debemos ser conscientes día a día de que en la práctica tenemos que mantener la postura correcta.

(Fuente: Capítulo 7 del libro BASICS OF PRACTICE © 2003 NST (revised)
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU)

  1. ESTUDIO. ¿Es fundamental el estudio de las enseñanzas budistas para poder mantener una fe correcta durante toda la vida?

El motivo por el que entramos en Nichiren Shoshu fue establecer una felicidad inquebrantable en nuestras vidas. Sin embargo, como dijo Nichiren Daishonin: «aceptar es fácil; continuar es difícil». (Gosho, p. 775)

Es prácticamente imposible que mantengamos la fe durante toda la vida sabiendo poco sobre las doctrinas del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu.

Es esencial que estudiemos las enseñanzas del budismo de Nichiren Daishonin, lo que nos permitirá comprender las razones para proseguir la práctica. Mediante el estudio, podemos resolver dudas, vencer la pereza y reforzar nuestra práctica, para que cuando nos enfrentemos con obstáculos y queramos dejarlo, podamos fortalecer nuestra fe.

Además, así iremos aprendiendo sobre la fe de un modo correcto y regular, sin dogmatismos ni puntos de vista egocéntricos, y obtendremos los conocimientos necesarios para el shakubuku y la propagación de las Enseñanzas Verdaderas. Podemos hacer que nuestra convicción en el budismo de Nichiren Shoshu vaya profundizando gradualmente y proseguir con la fe durante toda nuestra vida. Por lo tanto, el estudio es un apoyo necesario y un complemento de la fe.

La fe sin estudio resulta en una actitud superficial, ciega e incorrecta, y en la incapacidad de seguir con la práctica cuando nos enfrentamos con alguna dificultad. Nichiren Daishonin afirma:

Esfuérzate en los dos caminos de la práctica y el estudio. Sin práctica ni estudio, no puede haber budismo.                  (Gosho, p. 668)

(Fuente: Capítulo 8 del libro BASICS OF PRACTICE © 2003 NST (revised)
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU)

    1. GOSHO. ¿Es suficiente leer el Gosho como conocimiento intelectual o debemos comprenderlo humildemente basándonos en el linaje de la relación Maestro-Discípulo?

 

Estudio significa aprender las doctrinas de Nichiren Shoshu. Las enseñanzas de otras escuelas carecen de la transmisión de la Ley Verdadera y no confieren la verdadera intención de Nichiren Daishonin. La base para el estudio de Nichiren Shoshu es el Gosho de Nichiren Daishonin.

El Gosho, los escritos de Nichiren Daishonin, revelan la verdad del budismo de Nichiren Daishonin, la superioridad e inferioridad o superficialidad y profundidad de todas las religiones, y la actitud correcta en la fe. Usando el Gosho como fuente, podemos estudiar directamente las enseñanzas de Nichiren Daishonin.

Cuando leamos goshos, es importante recordar el profundo significado que se oculta en ellos. Hay grandes distinciones entre el contenido de las enseñanzas de Nichiren Daishonin antes y después del Destierro a Sado. En sus enseñanzas anteriores a Sado, por ejemplo, no hay ni la más mínima mención de las Tres Grandes Leyes Secretas. Tener información tan importante como esta será de gran ayuda en nuestro estudio del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu.

En el Gosho de Nichiren Daishonin hay muchos puntos cuyo significado es extremadamente profundo. Cada gosho puede revelar distintas profundidades de una enseñanza que se imparte según la fuerza de fe relativa de cada receptor. Por ejemplo, el vigesimosexto sumo sacerdote, Nichikan Shonin, nos enseña que aunque en el Gosho de Nichiren Daishonin solo hay un nombre para Shakyamuni, en realidad se hace una distinción entre seis «tipos» de Shakyamuni. Por eso estudiamos el Gosho basándonos en las interpretaciones y explicaciones de los sucesivos sumos sacerdotes para aprender el verdadero significado de los pasajes.

La importancia de este punto puede ejemplarizarse con la famosa parábola en la cual dos ciegos tocan por primera vez el cuerpo de un elefante: uno de ellos asió la trompa del elefante, y dijo que era un animal con forma de tubo, mientras que el otro palpó el costado y se pensó que era como una pared.

Nichiren Daishonin afirma: «Es imposible comprender la intención del Sutra del Loto sin una transmisión cara a cara de este budismo» (Gosho, p. 92). Solo a través de las explicaciones ofrecidas por los sucesivos sumos sacerdotes, que han transmitido el corazón del profundo budismo de Nichiren Daishonin, podemos comprender su verdadera intención tal como se muestra en el Gosho. Debemos abrazar este linaje en las profundidades de nuestros corazones y estudiar de forma correcta, basando nuestra lectura del Gosho en la fe en la relación Maestro-Discípulo.

(Fuente: Capítulo 8 del libro BASICS OF PRACTICE © 2003 NST (revised)
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU)

  1. LAS TRES PRUEBAS. ¿Qué significa «el budismo es razón» y «nada es más cierto que la prueba real»? 

Dado lo ajetreado de nuestras vidas cotidianas, es poco probable que nos dediquemos de lleno al estudio del budismo sin una actitud entusiasta y determinada. Debemos aprovechar todas las oportunidades que se nos presenten para coger un gosho y leerlo.

El entendimiento profundiza cuando una persona estudia basándose en la fe. Esto hace que el estudio del budismo sea muy diferente de cualquier otro aprendizaje. A una persona que estudie el budismo sin fe no le será fácil comprender la gran profundidad de las enseñanzas del Buda. No obstante, la fe a que nos referimos aquí no tiene nada en común con esa fe ciega o fanática en la que se espera que nunca se tengan dudas. Es extremadamente importante investigar a fondo todas nuestras dudas. De este modo, seguiremos enseñanzas razonables, asentadas en pruebas, al mismo tiempo que superamos nuestras dudas. Tal actitud es la que conlleva una «fe correcta».

Esta enseñanza se basa en la idea de que «el budismo es razón» (Gosho, p. 1179) y tiene a la prueba real en alta estima. Como dice el Gosho: «Nada es más cierto que la prueba real» (Gosho, p. 1106). Si estudiamos con fe, podremos despejar todas las dudas y dominar las enseñanzas profundas. Tenemos que estudiar con entusiasmo y con el espíritu de anhelo por comprender la verdad, y planteándonos constantemente preguntas como «¿por qué?» o «¿cómo puedo entender esto?»

Por último, en nuestro estudio del Gosho, no solo nos concentramos en el significado teórico de los distintos conceptos budistas. Subyacente a esos conceptos está la gran y poderosa convicción del Fundador, Nichiren Daishonin. La verdad del budismo resulta incomprensible para la sabiduría de un mortal común. Si ignoramos estos aspectos, solo estaremos haciendo un ejercicio intelectual. Un estudio correcto es la brújula y la médula de nuestra fe.

(Fuente: Capítulo 8 del libro BASICS OF PRACTICE © 2003 NST (revised)
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU)

  1. EFECTOS NEGATIVOS o «BACHI». ¿Por qué se experimentan efectos negativos al hacer la práctica budista correcta? 

 Bachi es un término budista. Dicho de una manera sencilla, es el fenómeno en nuestras vidas por el cual en vez de una ganancia sufrimos una pérdida, o cuando recibimos efectos negativos en lugar de experiencias positivas. 

En general, cuando pensamos en los efectos negativos, tendemos a considerarlos como algo que nos impone un poder exterior, un castigo que nos envía el Buda o Dios. Los efectos negativos en budismo no tienen nada que ver con esto. Están basados en la estricta ley de causa y efecto. 

Por ejemplo, las normas de tráfico son un conjunto de reglas a las que nos atenemos en nuestra sociedad actual. Tanto si conocemos las normas de tráfico como si no, si ignoramos los semáforos, ello puede acarrearnos algún tipo de efecto negativo como un accidente de tráfico o una multa. Aunque no conozcamos las reglas, la penalización sigue siendo la misma. Cuando sufrimos una pérdida, nadie ha sido el causante ni se nos ha castigado. Es un resultado directo de nuestras propias acciones. 

El bachi (efecto negativo) en budismo funciona esencialmente de la misma manera. No es algo que nos sea impuesto. Se origina a partir de nuestras propias acciones. La persona que se implique en un comportamiento negativo experimentará el efecto consecuente. 

Este budismo de las Tres Grandes Leyes Secretas fue establecido por Nichiren Daishonin, el Buda Original de Kuon Ganjo (pasado infinito), con su gran compasión y jihi, para toda la humanidad. Las Tres Grandes Leyes Secretas se establecieron en forma del Dai-Gohonzon. Con nuestra fe podemos asentar la causa más elevada posible para lograr la felicidad absoluta, la condición vital de la budeidad. Por consiguiente, la causa fundamental de la infelicidad se deriva de ir en contra de las enseñanzas del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu. 

Nichiren Daishonin nos mostró el siguiente principio: 

 

Para empezar, el Sutra del Loto se impartió para conducir a todo el mundo a la iluminación. No obstante, solo los que tienen fe en él alcanzan la iluminación. Los que lo calumnian caen en el infierno del incesante sufrimiento.  

(Gosho, p. 905) 

 CUATRO TIPOS DE BACHI 

 Los efectos negativos se clasifican en cuatro clases, que son: visibles, invisibles, individuales y generales. La diferencia entre efectos negativos (bachi) visibles e invisibles radica en cómo se manifiestan. Los efectos visibles se revelan con claridad. Los efectos negativos invisibles no aparecen de inmediato, pero se acumulan con el paso del tiempo a medida que la persona se va hundiendo más y más en la infelicidad. Los individuales y generales difieren por su alcance. Efectos negativos individuales son los que experimenta un individuo, y los efectos negativos generales son los experimentados a mayor escala, como por ejemplo por un grupo o un país. Los invisibles son más graves que los visibles. De igual modo, el ámbito de los efectos negativos generales es mayor que el de los efectos individuales. 

Por ejemplo, Ota Chikamasa, Nagasaki Tokitsuna y Daishin-bo, quienes habían hostigado a los creyentes durante la Persecución de Atsuhara, sufrieron el efecto negativo visible de morir prematuramente cayéndose de sus caballos. Hojo Nagatoki y su padre, Hojo Shiguetoki, sentenciaron a Nichiren Daishonin al Exilio de Izu, y experimentaron efectos negativos invisibles e individuales: Nagatoki murió de una enfermedad y Shiguetoki se volvió loco. Hei no Saemon mandó decapitar a los Tres Mártires, al frente de los cuales estaba Jinshiro, durante la persecución de Atsuhara. Toda su familia fue exiliada, y él y su hijo fueron ejecutados catorce años después de la persecución. Estos son ejemplos de efectos negativos invisibles, porque aparecieron mucho tiempo después de que se hicieran las causas. Pueden implicar resultados más graves que los efectos negativos visibles. 

Estos ejemplos son de los denominados «individuales», porque cada persona recibió el efecto de una manera diferente. Pero en un país lleno de gente que vaya en contra de las Tres Grandes Leyes Secretas, ocurrirán efectos negativos generales como la inflación o la guerra, y, de resultas de ello, toda la población se verá inmersa en grandes sufrimientos. Nichiren Daishonin dijo: 

 

Igual que una flecha apuntada a la tierra jamás falla el blanco, toda la gente en Japón que calumnie esta Ley Verdadera definitivamente caerá en el infierno del sufrimiento incesante.  

(Gosho, p. 750) 

 Fuente: Capítulo 10 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU

  1. CALUMNIA  ¿Qué significa el acto de «calumniar la Ley» en budismo? 

Hobo (literalmente, «calumnia de la Ley») es el acto de ir en contra de las enseñanzas del Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu. El budismo correcto en la época de Mappo es el de las Tres Grandes Leyes Secretas tal como lo expuso Nichiren Daishonin, quien declaró: 

Si dudas o calumnias aunque sea lo más mínimo, caerás en el infierno del sufrimiento incesante.  (Gosho, p. 906) 

La calumnia de la Ley es la causa que induce todas las desgracias. Cuando cometemos un acto de calumnia, nuestra condición vital disminuye, causando que suframos como resultado. Este es el porqué de que la calumnia sea la raíz de toda infelicidad. 

Fuente: Capítulo 11 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

  1.  CATORCE CALUMNIAS. ¿Hay catorce maneras de ir contra la Ley correcta? 

Las «Catorce Calumnias» son catorce actitudes difamatorias. Se definen así: 

  1. Arrogancia: cuando se minusvalora el budismo, poniendo excesiva confianza en uno mismo.
  2. Negligencia: cuando se descuida la práctica budista por pereza.
  3. Juicio egocéntrico: cuando se interpreta el budismo a través de un punto de vista centrado en el propio ego; interpretar o juzgar de forma distorsionada las enseñanzas profundas.
  4. Entendimiento superficial: cuando se emiten juicios del budismo con un entendimiento superficial del razonamiento budista.
  5. Apego a los deseos mundanos: cuando uno se aprovecha del budismo o carece de todo anhelo por el budismo por estar atrapado por sus deseos mundanos.
  6. Falta de espíritu de búsqueda: cuando no se intentan comprender las profundas doctrinas budistas.
  7. Descreencia: cuando no se cree en el budismo correcto o no se desea tener fe en él.
  8. Aversión: cuando se siente repugnancia por el budismo o se insulta a los que tienen fe en él.
  9. Duda: cuando se tienen dudas o se forman ilusiones acerca del budismo.
  10. Difamación: cuando se critica el budismo y se injuria a los que tienen fe en él.
  11. Desprecio: cuando se desprecia el budismo o a los que tienen fe en él.
  12. Odio: cuando uno detesta y se opone al budismo u odia a los que tienen fe en él.
  13. Envidia: cuando se está celoso de la prosperidad adquirida mediante el budismo correcto o se sienten celos de los que tienen fe en él.
  14. Resentimiento: cuando se está resentido contra el budismo o se guarda rencor a los que tienen fe en él.

 

Aquí se han enumerado catorce tipos de calumnia, pero cualquier religión, idea, acción (o falta de acción) que vaya en contra de la práctica correcta del budismo de Nichiren Daishonin es, de hecho, calumnia. Y esto es especialmente cierto para los que siguen enseñanzas que han sido distorsionadas. Tanto si caen en la cuenta de ello como si no, están yendo en contra de las enseñanzas de la Ley Verdadera. Aunque esas personas no hablen mal de Nichiren Shoshu, no pueden evitar cometer calumnias. 

Nichiren Daishonin dijo lo siguiente acerca de los últimos días de los calumniadores: 

En la época de Mappo de Shakyamuni y de los budas anteriores a él, los gobernantes y pueblos que despreciaban a los devotos del Sutra del Loto parecían libres de castigo al principio, pero al final estaban todos destinados a caer.  

(Gosho, p. 1397) 

Al gobernante y a otros funcionarios de alto rango se los llevarán a un país extranjero, y esas personas que oficiaron el ritual de plegarias morirán dementes, huirán a otras provincias, o se esconderán en las montañas y bosques. Dos veces han hecho desfilar al mensajero del Señor Buda Shakyamuni [Nichiren Daishonin] por las calles, y a sus discípulos los han metido en prisión, los han matado, los han herido o los han expulsado de las provincias donde estaban viviendo. Por consiguiente, la retribución por esas ofensas recaerá con seguridad en cada habitante de esas provincias. Por ejemplo, muchos se verán afligidos por la lepra blanca o por cualquier otro tipo de enfermedad terriblemente grave. Mis discípulos deberían comprender este asunto en profundidad. (Gosho, p. 1271) 

Fuente: Capítulo 11 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  

Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

  1. CALUMNIAS. TIPOS ¿Las consecuencias de la calumnia son por un «castigo» o porque baja nuestra condición vital y eso hace que suframos? 

 Aunque hayamos tenido la inmensa fortuna de conocer el budismo de Nichiren Daishonin y ya nos hayamos convertido en sus creyentes, podemos cometer cualquiera de las Catorce Calumnias de forma inconsciente. 

Como dice Nichiren Daishonin: 

Me doy cuenta de que, aunque profesan fe en el Sutra del Loto y estrechan sus rollos, actúan en contra del espíritu del sutra y, por eso, caen fácilmente en las sendas del mal. Para dar un ejemplo, una persona tiene cinco órganos internos principales, pero como enferme solo uno de estos, infectará a todos los demás y al final morirá.  

(Gosho, p. 1456)  

Aunque protejamos al Gohonzon y practiquemos el Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu, nuestro beneficio se borrará si cometemos cualquiera de las Catorce Calumnias. Algunos ejemplos podrían incluir no hacer Gongyo por pereza o hablar mal de otros miembros. Hay varios tipos de calumnias particularmente graves que podrían llegar a cometer los creyentes de Nichiren Shoshu. Una de ellas es la ofensa de calumniar a los Tres Tesoros. Nichiren Daishonin afirma: 

 

La calumnia del Buda o del Sacerdote es la calumnia de la Ley, porque los Tres Tesoros son un solo cuerpo (…) Por eso el Sutra del Loto declara: «esto eliminará la semilla de la budeidad en cualquier mundo». 

(Gosho, p. 608) 

 

El Buda Original, la Ley Verdadera y el Sacerdote son los tesoros que salvan a cualquier país y conducen a los seres vivos a alcanzar la budeidad. El Buda es Nichiren Daishonin, la Ley Verdadera es el Gohonzon tal como lo reveló Nichiren Daishonin, y el Sacerdote significa los sucesivos sumos sacerdotes, empezando por el Segundo Fundador, Nikko Shonin. Hablar mal u ofender a los Tres Tesoros del Buda, la Ley y el Sacerdote es como chamuscar la semilla de la budeidad para todos los seres vivos. Es una calumnia extremadamente grave. 

Los que hayan puesto su mano en el Gohonzon con ira, o hayan demostrado desprecio por Nichiren Daishonin o el sumo sacerdote, han experimentado efectos negativos graves por calumniar a los Tres Tesoros. 

Por extensión, los sacerdotes de Nichiren Shoshu, que son los discípulos directos del sumo sacerdote y protegen este profundo budismo, también están incluidos como parte del Tesoro del Sacerdocio. Es importante tener esto en mente y tratar a los sacerdotes, tanto mayores como jóvenes, de una manera respetuosa. 

Otra calumnia contra la cual deberían estar en guardia los creyentes es ignorar la enseñanza que nos previene contra aceptar un solo versículo siquiera de las demás enseñanzas. Se comete calumnia cuando se aceptan y deifican objetos religiosos distintos de los de Nichiren Shoshu (como una estatua del Buda, crucifijos, etc.), o se visitan o hacen donaciones a templos, iglesias o santuarios de religiones heréticas. Sobre este punto, afirma Nichiren Daishonin: 

 

Reverenciar otra enseñanza como su igual (…) solo puede ser causa de desastres. (…) Mezclar otras prácticas con este Nam-Myoho-Rengue-Kyo es un grave error. 

(Gosho, p. 1219) 

 

Considerar que son equivalentes Nichiren Shoshu y las religiones heréticas es lo mismo que mezclar veneno con medicina. También es importante no aceptar objetos religiosos aunque la intención sea deshacerse de ellos más tarde. 

 Fuente: Capítulo 11 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

 

  1. CALUMNIA DE NO CREER. ¿Es calumnia creer que los que no están practicando correctamente no se convertirán en budas en el futuro? 

 Una tercera calumnia que los creyentes deben evitar es la del on-shitsu entre los creyentes de nuestra fe, esto es, envidiar y vituperar a otros creyentes. A este respecto dice Nichiren Daishonin: 

El cuarto volumen del Sutra del Loto dice: «La ofensa de pronunciar incluso una sola palabra despectiva contra los sacerdotes o laicos que creen en el Sutra del Loto y lo predican es aún más grave que injuriar al Buda Shakyamuni en su cara durante un kalpa entero». El Sutra del Loto también afirma: «[Si alguien viere a una persona que abraza este sutra y trata de exponer las faltas o males  de esa persona, en la vida presente se verá afligido por la lepra blanca] tanto si lo que dice es la verdad como si no». Grabad estas enseñanzas en el corazón, y recordad siempre que los creyentes en el Sutra del Loto deberían ser absolutamente los últimos en injuriarse entre sí. Todos los que mantienen la fe en el Sutra del Loto son con toda seguridad budas, y aquel que calumnie a un Buda comete una ofensa grave.  

(Gosho, p. 1047) 

 En efecto, en el corazón de los que creen correctamente en este Gohonzon, ya está emergiendo la vida del Buda. Aunque algunos creyentes todavía sean pobres, estén enfermos, o cometan malas acciones, no hay duda de que finalmente cambiarán sus vidas a mejor. El beneficio de la fe y de la práctica en la actualidad se convertirá en la causa, y luego en el efecto, de cambios admirables en sus circunstancias y carácter que con toda seguridad se revelarán en el futuro. 

Nichiren Daishonin tenía en mayor consideración una causa positiva hecha con miras al logro de la budeidad que su efecto, el logro de la budeidad. Dado que cada persona que cree correctamente en este Gohonzon se está convirtiendo en un Buda, Nichiren Daishonin enseñó que tener celos o hablar mal de esa persona es una ofensa de calumnia que con certeza atraerá efectos negativos. Además, tanto si tal crítica es cierta o no, el acto de calumniar a los creyentes constituye una calumnia de la Ley. 

La cuarta calumnia es la ofensa de impedir la fe en la Ley Verdadera. Nichiren Daishonin dijo: 

 

Calumnia es hacer que otros abandonen la Ley Verdadera. 

 (Gosho, p. 279) 

 Esto se considera una ofensa extremadamente grave, porque no solo cometemos calumnia, sino que hacemos que otros pierdan la fe. Esta calumnia en particular se origina por no guardarnos para nosotros mismos nuestra propia calumnia y expresársela a otros. Por ejemplo, decir cosas como «no hay ningún poder en el Gohonzon», sin reparar en nuestra propia descreencia, o «a pesar de que esa persona invoca, tiene un carácter muy negativo», constituyen calumnia de la Ley. Seamos o no conscientes de ello, esto destruye la fe en desarrollo de otros creyentes y alejará a los no creyentes de la Ley Verdadera. Por consiguiente, es extremadamente importante evitar este tipo de acciones y no ponerse del lado de los que cometen calumnia. 

Para construir una vida de felicidad y paz verdaderas, es importante que nos mantengamos muy alerta contra nuestra propia calumnia. Aunque tengamos fe en Nichiren Shoshu, si cometemos calumnia, no experimentaremos pruebas o beneficios reales. 

En resumen, si no albergamos absolutamente ninguna duda sobre el gran poder del Dai-Gohonzon y nos basamos en las orientaciones del sumo sacerdote, siempre podremos enfrentarnos con nuestra naturaleza calumniadora y vencerla. Ello nos ayudará a lograr vidas felices. 

 Fuente: Capítulo 11 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

  1. SHAKUBUKU. ¿Es fácil ejercer la compasión budista hacia los demás?   

 

Shakubuku es el acto de compasión fundamental hacia las personas que aún no han profesado fe en el budismo de Nichiren Daishonin. Sufren el infortunio derivado de los efectos de una adherencia continuada a enseñanzas falsas. Ello resulta en su incapacidad de erradicar el karma negativo, que es el causante de su infelicidad. Así pues, debemos enseñar y guiar a la gente para ayudarles a liberarse de su infelicidad. 

Cuando vemos a las personas que viven a nuestro alrededor, quizá nos parezcan felices en la superficie y hasta es posible que den la sensación de que no tienen problemas. Pero, cuando profundizamos en la vida de una persona, lo que en realidad vemos es un torbellino de dificultades tales como la enfermedad, la discordia familiar, problemas financieros, y así sucesivamente. A menos que se acepte y se crea en la Ley Verdadera, no se pueden superar los sufrimientos materiales y espirituales en el sentido más profundo. 

Como creyentes de Nichiren Shoshu, el acto de compasión más grande de cuantos podemos llevar a cabo es enseñar a otros siempre que sea posible acerca del budismo de Nichiren Shoshu y conducirlos a la felicidad. Esta es la práctica del shakubuku. 

A veces no comprendemos la importancia de esforzarnos en cuidar a los demás. Nichiren Daishonin afirma: 

 

Si deseas ser compasivo para con los que son inferiores a ti en virtud, debes pensar en ellos como un padre piensa en su hijo, y siempre debes guiarlos con compasión.  

(Gosho, p. 922) 

 

Cuando comprendemos que el Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu es la senda a la verdadera felicidad, es natural que queramos compartir la alegría que sentimos con otros para que podamos llegar a ser felices juntos. En el Sutra del Loto se declara: 

 Hasta el propio Buda habría caído en el estado de Hambre como resultado de una ofensa de codicia, si hubiese percibido en primer lugar la enseñanza Mahayana que enseña el camino supremo (por el que todos los seres vivos pueden alcanzar la iluminación por igual), y después de ello hubiese expuesto la enseñanza inferior del Hinayana.  

(Kaiketsu, p. 110) 

 Este pasaje nos advierte de que, aunque tengamos fe en el budismo de Nichiren Shoshu, si por desidia no enseñamos a los demás sobre el mismo, no obtendremos verdadera satisfacción en nuestra práctica.  

Nuestra misión es hacer shakubuku a las personas que nos rodean, sin olvidar nunca la felicidad que se deriva de la aceptación de este maravilloso Gohonzon. 

 Fuente: Capítulo 12 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

 

  1.  SHAKUBUKU. ¿Por qué trae beneficios para nosotros la práctica de «shakubuku»? 

 

Nichiren Daishonin dijo: 

De tal modo, parece extremadamente difícil que hubieses podido evitar la ofensa de la complicidad en la calumnia. No obstante, le has comunicado esta enseñanza a tu señor y lo has instado a profesar fe en la misma. ¡Qué admirable! Aunque él no la acepte ahora, tú has podido evitar la ofensa de la complicidad.  

(Gosho, p. 744) 

 

Este pasaje nos enseña que podemos evitar ser cómplices en la calumnia si  hacemos shakubuku. La ofensa de la complicidad se manifiesta cuando vemos que una persona comete calumnia y no se lo reprochamos, con lo que nos volvemos cómplices de la misma ofensa. Igual que por una fisura gotea el agua contenida en un recipiente, los beneficios acumulados con nuestra práctica de Gongyo y Daimoku disminuyen si no nos esforzamos en hacer shakubuku. El gran beneficio de hacer shakubuku implanta buena fortuna en las profundidades de nuestra vida y hace que disminuyan los efectos del pesado karma negativo de causas pasadas. 

Las dificultades con que nos enfrentemos al hacer shakubuku son la prueba de que estamos expiando nuestro karma negativo. De esta manera cambiamos de modo constante nuestro karma de vidas pasadas. Gradualmente transformamos nuestras vidas en un estado de felicidad. 

El beneficio de hacer shakubuku no se limita a ayudar a otros a descubrir las alegrías inherentes al Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu. También es el camino recto a una condición vital más grande, más abierta, para nosotros mismos. Una fe firme en el Gohonzon es el incentivo más profundo para hacer shakubuku con una sonrisa y un corazón afectuoso, sin que importe lo tortuoso que se vuelva el camino. 

 Fuente: Capítulo 12 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

  1. FE, PRÁCTICA Y ESTUDIO. ¿Cómo puedo aprender bien el budismo si no estoy cerca del sacerdote instructor?  

Entre los creyentes de los tiempos de Nichiren Daishonin, había personas denominadas homon-furegashira (que significa «comunicadores representantes de las enseñanzas»), nombradas para aprender de Nichiren Daishonin a través de las orientaciones de los sacerdotes, para después comunicar las enseñanzas y orientar a otros creyentes. 

A fin de guiar a un gran número de creyentes y desarrollar una fe fuerte y correcta, los creyentes que tengan experiencia en la práctica del budismo de Nichiren Shoshu y que quieran ofrecer su sincero apoyo al prior de los templos locales, pueden ayudarlo si el prior se lo pide. De tal forma, contamos con personas con experiencia en la fe, práctica y estudio para administrar y desarrollar la organización laica. Es responsabilidad de esos miembros experimentados enseñar los puntos básicos de la fe a los creyentes que todavía no tienen tanta experiencia. Por ejemplo, pueden ofrecer directrices básicas sobre cómo apoyar a los sacerdotes, cómo avanzar en la fe, el espíritu de gokuyo, etc. Los miembros con experiencia del Hokkeko tienen la responsabilidad de ser modelos en la fe para los demás creyentes. Deben ser los primeros en realizar shakubuku, guiar el crecimiento y desarrollo de los miembros, y mostrarse a sí mismos como ejemplos de cómo avanzar en la fe. 

Nichiren Daishonin instruyó a la esposa de Shijo Kingo, uno de los creyentes más firmes de sus tiempos, de este modo: 

Haz de Saemon (Shijo Kingo) tu maestro y déjate guiar en la fe del Sutra del Loto.  

(Gosho, p. 757) 

Este es el espíritu con el cual practicar juntos. 

Por último, la profundidad de la fe no depende simplemente de cuánto tiempo se ha estado practicando, o de nuestra ocupación o estatus social. Lo crucial al practicar el Budismo Verdadero de Nichiren Shoshu es seguir las tres sendas de la fe, la práctica y el estudio. 

  1. Fe corresponde a creer profundamente y con una mente pura en elGohonzon, descartar honestamente las religiones y enseñanzas provisionales, y evitar la calumnia de la Ley Verdadera.
  2. Práctica corresponde a dedicarse a invocarDaimoku, hacerGongyo de forma consistente a pesar de los obstáculos que puedan surgir, y hacer shakubuku. 
  3. Estudio corresponde a estudiar las profundas doctrinas del Budismo Verdadero deNichirenShoshu. 

 Fuente: Capítulo 13 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

 

  1. TOZAN. ¿Qué significa ‘Tozan’? 

 Tozan, traducido como «subir a la montaña», es la peregrinación a Taisekiji, el Templo Principal de Nichiren Shoshu en el Monte Fuji de Japón. Es parte de la práctica esencial del budismo, y es la base del Gongyo diario, el shakubuku, las visitas a vuestros templos locales, y otros aspectos de la práctica. 

Durante la vida del Buda Original, Nichiren Daishonin, el tozan era la peregrinación para visitarlo a él. Su significado original comprendía servir directamente a Nichiren Daishonin y recibir su orientación. Durante su vida, el propio Nichiren Daishonin era el centro de veneración, el Verdadero Maestro que llevaría a todos los seres vivos a la iluminación. ¿Qué es lo que debemos hacer los que no estábamos vivos durante la vida de Nichiren Daishonin y nos hemos convertido en discípulos suyos tras su fallecimiento? La respuesta es: peregrinar a Taisekiji, el lugar donde habitan el Dai-Gohonzon del Supremo Santuario y el sumo sacerdote, lo cual tiene exactamente el mismo significado que hacer una peregrinación para ver a Nichiren Daishonin durante su vida. 

El 12 de octubre de 1279, Nichiren Daishonin inscribió el Dai-Gohonzon del Supremo Santuario, la mismísima entidad de su vida iluminada, como objeto de veneración para todos los seres vivos de la época de Mappo. El Dai-Gohonzon ha sido protegido con solemnidad en Taisekiji durante más de 750 años. Nichiren Daishonin transfirió íntegramente su propia iluminación como Buda Original  únicamente a Nikko Shonin y lo nombró sucesor suyo tras su fallecimiento. En esta sucesión, Nichimoku Shonin siguió a Nikko Shonin, y Nichido Shonin siguió a Nichimoku Shonin. La sucesión ha continuado en línea ininterrumpida hasta el actual sumo sacerdote. Por lo tanto, como no vivíamos durante la vida de Nichiren Daishonin, peregrinamos a Taisekiji, anhelando resueltamente ver al Dai-Gohonzon del Supremo Santuario y al actual sumo sacerdote, quien es el sucesor legítimo de Nichiren Daishonin. Aquí se encuentra el verdadero significado del tozan en nuestros tiempos. 

Fuente: Capítulo 14 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

  1. DAI-GOHONZON, LA FUENTE ¿Con qué propósito inscribió Nichiren Daishonin el Dai-Gohonzon? 

 Si pensamos en el Dai-Gohonzon del Supremo Santuario, atesorado en el Templo Principal, como en la raíz fundamental, entonces todos los demás Gohonzon son ramas y hojas. Los Gohonzon entronizados en cada templo y los Gohonzon que recibimos y ante los cuales hacemos Gongyo cada mañana y cada tarde fueron transcritos  por el sumo sacerdote  a partir del Dai-Gohonzon del Supremo Santuario. Los grandes beneficios que surgen de ellos, lo hacen por el poder que emana del Dai-Gohonzon, la fuente. 

Si pensamos que todos los Gohonzon son iguales y no buscamos al Dai-Gohonzon, no nos será posible recibir beneficios y alcanzar la budeidad. Es como una rama cortada que ha perdido todo acceso a los elementos nutritivos y por eso se seca. El Dai-Gohonzon del Supremo Santuario es la fuente de todos los Gohonzon. El vigesimosexto sumo sacerdote Nichikan Shonin dijo lo siguiente acerca de sus beneficios inconmensurables: 

 Este Gohonzon otorga un beneficio ilimitado, infinito, y su insondable funcionamiento es inmensamente profundo. Por lo tanto, si invocas Nam-Myoho-Rengue-Kyo con fe en este Gohonzon aunque solo sea durante un breve tiempo, no habrá plegaria que se quede sin respuesta, ni mal que no se erradique, ni beneficio que no se otorgue, ni razón que no se aclare.  

(Yoshu, vol. IV, p. 213) 

 Se dice que incluso nuestras vidas pueden prolongarse si rezamos de todo corazón, manteniendo siempre en nuestros corazones el anhelo por ver al Dai-Gohonzon. Por ello, a la más mínima oportunidad deberíamos emprender la peregrinación al Templo Principal, donde está entronizado el Dai-Gohonzon. 

Nikko Shonin, Nichimoku Shonin y todos los sucesivos sumos sacerdotes poseen en su interior la integridad del profundísimo budismo de Nichiren Daishonin. Cada uno de ellos es un gran Doshi (maestro) que conduce a todos los seres vivos del mundo entero en la época de Mappo a alcanzar la iluminación. Reconocemos en cada sucesivo sumo sacerdote a la única persona que posee la Herencia Sanguínea de la Ley del budismo de Nichiren Shoshu y lo seguimos como al Verdadero Maestro. Nos es posible manifestar los inconmensurables beneficios del Gohonzon abrazando el principio original de la relación entre Maestro y Discípulo. Esto puede lograrse haciendo tozan, deseando profundamente ver al sumo sacerdote, y rezando al Dai-Gohonzon junto a él. El gran maestro chino Miaole declaró: «Cuando alguien acepta la enseñanza budista, debe examinar la fuente. Si está confundido sobre la fuente, es probable que se vuelva arrogante y, por lo tanto, no le será posible alcanzar la iluminación». 

En el budismo de Nichiren Shoshu, la «fuente» de la fe y de los beneficios se debe buscar en el Templo Principal, Taisekiji, y esta es la razón de que el tozan al Templo Principal sea una práctica fundamental en el Budismo Verdadero. 

 Fuente: Capítulo 14 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

  1. TOZAN, SERVIR AL MAESTRO ¿Mantenemos el espíritu de servir al maestro al hacer Tozan como hacían los creyentes que visitaban a Nichiren Daishonin? 

 Cuando una creyente llamada Nichimyo Shonin se enteró de que Nichiren Daishonin estaba exiliado en la isla de Sado, partió de Kamakura con su hija Otogoze para visitarlo. En aquellos días, deambulaban libremente por el país, rebeldes, bandidos y piratas, y cuando alguien emprendía un viaje, lo hacía a riesgo de su vida. Nichimyo Shonin hizo este viaje sin ninguna protección masculina, acompañada únicamente por su hija. 

Más tarde, cuando Nichiren Daishonin se trasladó a las montañas de Minobu, una vez más Nichimyo Shonin peregrinó de inmediato al monte Minobu, demostrando con ello la profundidad de su fe. Esta fe tan fuerte y perseverante es lo que hizo posible su peregrinación a Sado y al monte Minobu. Nichiren Daishonin alabó la fe de Nichimyo Shonin y su determinación de seguirlo sola, incluso corriendo grandes peligros. He aquí la razón de que Nichiren Daishonin le diese el título budista de Shonin (sabia) a esta mujer. 

Abutsubo y su esposa, Sen’nichiama, fueron convertidos por Nichiren Daishonin en Sado. Posteriormente, Abutsubo fue en tozan desde Sado a visitar a Nichiren Daishonin en el monte Minobu tres veces, a pesar de su edad de noventa años. En su último tozan en 1278, llevó los artículos de gokuyo a hombros, y viajó solo veintidós días para visitar a Nichiren Daishonin. Su fe pura y fuerte es profundamente conmovedora. El tipo de fe demostrado por Nichimyo Shonin y Abutsubo es el verdadero espíritu de tozan. 

Una gran persecución a creyentes de Nichiren Shoshu tuvo lugar en la era de Edo (1600-1867). Se denominó la Persecución de Kanazawa. Por encima de cualquier otra cosa, durante este periodo difícil, el mayor deseo de los creyentes de la región de Kanazawa en Japón era poder ir en tozan al Templo Principal. 

Había creyentes de Kanazawa entre los que participaron en la procesión de sankin kotai. Era esta una procesión que realizaban los señores de provincias y sus vasallos a la capital, la ciudad de Edo. El gobierno central había ordenado a los señores de todos los clanes que visitaran al Sogún en Edo (Tokio en la actualidad) a ciertos intervalos. La noche en que la procesión se detenía en la ciudad de Yoshiwara en la zona del Fuji, los creyentes esperaban a que todo el mundo en su campamento se quedara dormido, y se escabullían  del  campamento  en  grupos de dos  y de  tres.  Fuera del  campamento,  se reunían de nuevo en grupo y corrían hasta Taisekiji, que estaba a unos dieciséis kilómetros. Se cuenta que cuando llegaban a Taisekiji, se arrodillaban al instante en el sendero de piedras enfrente del Pabellón de los Tesoros. Concentrando su fe en el Dai-Gohonzon del Supremo Santuario allí entronizado, invocaban absortos, ignorando el cortante frío del invierno. Después volvían corriendo al campamento en Yoshihara, antes de que se despertaran sus señores y otras personas. 

En aquellos miembros del Hokkeko se reflejaba la fe de Nichimyo Shonin y Abutsubo. En todo momento consideraron que el tozan era una gran felicidad y se aferraron a su fe incluso a riesgo de su vida. Hoy en día, con los modernos medios de transporte, ir a tozan es fácil y seguro. Es importante, no obstante, recordar que el espíritu de tozan es ser rigurosos con la fe. 

En «Carta a Sen’nichiama» escribe Nichiren Daishonin: 

¡Qué maravilloso era tu marido! Vino aquí, al monte Minobu, desde Sado el año pasado, y, una vez más, también este año. Recogía verduras, traía agua y cortaba madera, y me sirvió durante más de un mes, lo mismo que el rey Dan sirvió sinceramente al inmortal Ashi. Siento que existe una conexión mística entre él y yo. No puedo expresar mi profunda admiración por él.  (Gosho, p. 1220) 

Como el tozan incluía soportar muchas dificultades y llevaba muchos días de viaje, creemos que después de su llegada, los creyentes del Hokkeko se quedaban durante algún tiempo. Mientras permanecían allí, una forma de expresar su fe sincera era servir a Nichiren Daishonin de distintas formas. El Gosho afirma: 

 

En verdad el mejor camino para alcanzar la budeidad es servir al maestro. 

 (Shintei Gosho, vol. III, p. 2308) 

 Servir al Buda o al maestro es el verdadero espíritu del discípulo. Es este un elemento que nunca debería faltar en nuestra práctica budista. En la actualidad, tenemos muy pocas oportunidades de servir al Templo Principal y dedicarnos al maestro. Hacemos nuestros tozan con el transporte, alojamiento y comidas ya organizados. Pero, a pesar de ello, debemos grabar en nuestros corazones el espíritu de tozan de los tiempos antiguos. 

Todo lo que hagamos mientras estemos en Taisekiji, incluyendo el Gongyo en el Templo Principal, el gokuyo, las comidas, la limpieza de los templos de alojamiento, irnos a dormir, etc., se convierte en parte de nuestro adiestramiento en la práctica budista.  

Fuente: Capítulo 14 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU 

  1. GOKUYO. ¿Cómo se corresponde y se muestra la gratitud en budismo? 

 Gokuyo es el ofrecimiento de donativos de diversos tipos (como ofrendas en dinero o alimentos) a los Tres Tesoros del Buda, la Ley y el Sacerdocio. Estas ofrendas provienen de nuestra sinceridad y respeto. 

Se dice en el Gosho que: 

Como laico, lo más importante para ti es invocar Nam-Myoho-Rengue-Kyo de todo corazón y proporcionar apoyo a los sacerdotes. Y si nos guiamos por las palabras del Sutra del Loto, también deberías enseñar budismo lo mejor que puedas.  

(Gosho, p. 1051) 

De tal forma, para un creyente, el gokuyo es una parte importante de la práctica budista, junto con el Gongyo y el shakubuku. 

  1. GOKUYO. ¿A quién se le pueden hacer ofrendas en budismo?  

 En primer lugar, el gokuyo se ofrece al Buda como manifestación de la reverente fe del creyente. El Buda, por otra parte, acepta el gokuyo como reconocimiento de la sinceridad de dicho creyente. Por consiguiente, en Nichiren Shoshu, no aceptamos gokuyo de quienes todavía no han profesado fe en este budismo, ni de quienes no tienen una fe correcta en la Ley Verdadera. En otras palabras, debe ofrecerse  gokuyo con un espíritu puro basado en la fe. 

A fin de darnos la oportunidad de alcanzar la iluminación, el Buda hizo su aparición en este mundo y predicó la Ley. Asimismo, el sacerdocio, que ha aprendido correctamente, protegido y transmitido esta Ley, existe para enseñarnos esta misma Ley. Solo con la existencia del Buda, la Ley y el Sacerdocio podemos profesar fe en la Ley Verdadera, practicar correctamente y alcanzar la iluminación. Por lo tanto, debemos proteger y apoyar la existencia del Buda, la Ley y el Sacerdocio con nuestras ofrendas de gokuyo. Es nuestro deber como creyentes, y la actitud correcta en relación con devolver nuestra deuda de gratitud a los Tres Tesoros. No puede haber peor desgracia que, por perder de vista los méritos que hemos recibido, nos olvidemos de ofrecer gokuyo y permitamos que decaiga este budismo. 

Nunca podremos enfatizar lo suficiente que debemos poseer una fe que respete devotamente a los Tres Tesoros, y que no debemos descuidar nuestra obligación de ofrecer gokuyo con completa consciencia de nuestra misión como laicos.  

EL BENEFICIO Y ESPÍRITU DE HACER GOKUYO 

 Nichiren Daishonin dijo: 

 Tanto si invocas el nombre del Buda, recitas el sutra o simplemente ofreces flores e incienso, todos tus actos virtuosos implantarán beneficios y buena fortuna en tu vida. Con esta convicción deberías poner tu fe en práctica.  

(Gosho, p. 46) 

 Nos está enseñando que las ofrendas puestas en el altar son gokuyo para el Buda. Todo lo que tenga que ver con el gokuyo debería estar basado en nuestra propia motivación. Forma parte de nuestra práctica budista, que nos permite acumular beneficios. 

También dijo sobre el beneficio del gokuyo: 

 Tanto si se tiene riquezas como si no, la vida es el más precioso de los tesoros. Por eso los sabios de los tiempos antiguos ofrecían su vida al Buda, con lo que pudieron alcanzar la budeidad. (…) Aunque hasta los mortales comunes pueden alcanzar la budeidad si albergan con mimo una sola cosa: una fe sincera. En el sentido más profundo, una fe sincera es la voluntad de comprender y vivir en conformidad con el espíritu —no las palabras— de los sutras. ¿Qué significa esto? En un sentido, significa que ofrecer nuestra única túnica al Sutra del Loto es equivalente a arrancarnos la piel, y en una época de hambre ofrecer al Buda el solo cuenco de arroz del cual depende nuestra vida es dedicar la vida al Buda.  

(Gosho, p. 1544) 

 La vida es el tesoro más importante del universo. Ofrecer el tesoro mayor de todos como gokuyo por el budismo traerá el grandísimo beneficio que puede erradicar cualquier tipo de karma grave y negativo y causar el logro de la budeidad en nuestra vida. 

Nichiren Daishonin dijo además: 

 Por tanto, los sabios se consagraron ofreciendo sus propios cuerpos, mientras que los mortales comunes pueden consagrarse por la sinceridad con la que dan. 

 (MW, vol. I, p. 268) 

 (Fuente: Capítulo 15 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. GOKUYO ¿Qué clase de ofrendas se hacen? 
 Desde la perspectiva de nuestra práctica diaria del budismo, hacemos con sinceridad ofrendas de dinero y alimentos en lugar de ofrecer nuestras propias vidas. La gente ofrece el mejor gokuyo que puede, sea cual fuere, dando lo mejor de uno mismo y según sus circunstancias económicas. En resumen, esas ofrendas de preciosos tesoros que nos mantienen vivos, ofrecidas por el budismo con una fe pura, traerán un gran beneficio que iguala al beneficio de haber ofrecido realmente la propia vida por este budismo.  Si ofrecemos como gokuyo una gran suma sin el deseo sincero de hacerlo, entonces no solo desaparecerá el beneficio del gokuyo, sino que nos volveremos arrogantes y hasta llegaremos a perder la fe.  Nichiren Daishonin dice:    El Buda, siendo verdaderamente digno de respeto, nunca juzga por el tamaño de nuestras ofrendas. En el pasado, Tokuso Doji ofreció un pastel de barro al Buda, y renació como el rey Ashoka para gobernar todo Jambudvipa.   (MW, vol. VII, p. 259)  Y:   La cantidad de nuestras ofrendas no es lo que determina las raíces de buena fortuna. El mérito difiere dependiendo del país, de la persona y del tiempo.   (Gosho, p. 1581)   Conlleva un gran beneficio ofrecer el mejor gokuyo que podamos según las circunstancias de cada uno, y si se hace con una fe pura.    (Fuente: Capítulo 15 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 
  1. TOBA. ¿Para qué se ofrecen las tablillas funerarias «tobas» en los templos? 

Al visitar vuestro templo local de Nichiren Shoshu, probablemente os hayáis dado cuenta de que, en la zona colindante con el altar principal, por lo general a la derecha, hay otro altar más pequeño. Tiene como ofrendas un candelero, un pebetero de incienso, hojas verdes y agua. Por encima o detrás de esas ofrendas hay ranuras o espacios para situar las tablillas funerarias. Enfrente hay un gran quemador de incienso molido. El propósito de este altar funerario es ofrecer tablillas funerarias de toba en beneficio de los difuntos. He aquí un aspecto muy significativo de la práctica del budismo de Nichiren Shoshu. 

La palabra toba es un término japonés, adaptación de la palabra sánscrita stupa. En origen, los estupas en la antigua India tenían forma de túmulo funerario. A través de los siglos se desarrollaron muchas formas diferentes de estupa tanto en la India como en China. La pagoda de cinco niveles es una de las formas más comunes de estupa. 

En Nichiren Shoshu, las tablillas funerarias de toba también adquieren una forma en cinco niveles. Los cinco niveles indican los cinco elementos de tierra, agua, fuego, viento y ku (insustancialidad). El nivel inferior de la toba tiene forma de cuadrado. Representa a la tierra. El segundo nivel tiene forma de círculo, y representa el agua. El tercer nivel, que denota el fuego, es un triángulo. El cuarto nivel, la forma de un semicírculo, representa el viento. En la parte superior de la toba se encuentra el nivel que representa el ku. Tiene forma de joya, lo que significa el «tesoro del cumplimiento». Nichiren Daishonin nos enseñó que todos los fenómenos en el universo están compuestos de esos cinco elementos. En esto, por supuesto, se incluye el cuerpo humano. Por consiguiente, la toba significa el cuerpo del difunto. 

Esos cinco niveles de la toba, y los cinco elementos, también se corresponden con los cinco caracteres de Myo-Ho-Ren-Gue-Kyo. Nichiren Daishonin nos enseña en «Las Enseñanzas Transmitidas Oralmente» (Ongui Kuden): 

 

La cabeza representa a Myo, la garganta es Ho, el pecho es Ren, el abdomen es Gue, y las piernas son Kyo. Este cuerpo nuestro de cinco pies es, ni más ni menos, la manifestación de los cinco caracteres de la Ley Mística, Myoho-Rengue-Kyo. 

 (Gosho, p. 1728) 

Nichiren Daishonin también dice en el gosho «Sobre la Enseñanza Última Afirmada por Todos los Budas»:  

Los cinco elementos son tierra, agua, fuego, viento y ku (…) Estos son, en otras palabras, los cinco caracteres de Myoho-Rengue-Kyo.  

(Gosho, pp. 1418-1419) 

De aquí queda claro que los cinco niveles de la toba también significan el cuerpo del Buda. 

Es una parte extremadamente importante de nuestra práctica ofrecer plegarias al Gohonzon por la iluminación de los difuntos. Ofrecemos tales plegarias al Gohonzon durante la última oración silenciosa del Gongyo de mañana y tarde todos los días. Además, los templos de Nichiren Shoshu ofician ceremonias especiales específicamente con el propósito de ofrecer plegarias por la iluminación de los difuntos. Aquí se incluyen la ceremonia anual de Urabon, la bianual de Higan-e, y las ceremonias funerarias mensuales normales (Okyobi) 

Cuando invocamos sincero Daimoku al Gohonzon por la iluminación de los difuntos, nosotros mismos podemos alcanzar la iluminación. Además, los difuntos, que no pueden invocar Daimoku por sí mismos, obtienen un beneficio inmenso del Daimoku que invocamos por ellos. Este es el principio que impregna el oficio funerario de toba. El Buda Original, Nichiren Daishonin, dijo: 

Los difuntos confían en los beneficios de las ofrendas de sus parientes. Así que deberías ofrecerles tus beneficios para aliviarlos en su sufrimiento.  

(Shintei Gosho, vol. I, p. 72) 

Abajo, en la parte central de la toba, está inscrito Myoho-Rengue-Kyo. También hay una inscripción en caracteres chinos que dice: «Aquí reside el cuerpo del Buda». Bajo el Daimoku está el nombre del difunto. En la parte posterior de la toba, se inscribe el nombre de la persona que la solicitó en beneficio del difunto. 

La toba la solicita un creyente y la inscribe un sacerdote de Nichiren Shoshu. La ceremonia de ofrecimiento de la toba la realiza un sacerdote en el templo. Puede solicitarse toba por una persona difunta, por un animal de compañía que haya muerto, o por una familia, como por ejemplo «Familia Fadríquez-Anteparo». Con ello se indicarían todos los antepasados difuntos del Sr./Sra. Fadríquez Anteparo. 

(Fuente: Capítulo 16 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1. TOBA. ¿Pueden los difuntos lograr la iluminación por el mérito de nuestros ofrecimientos al Gohonzon? 

Cuando se ofrece una toba al Gohonzon, el sacerdote prepara el altar funerario para la ceremonia. Se encienden una vela y un trozo de carbón que se coloca en el incensario, enfrente del altar. Junto al incensario, hay un recipiente con incienso molido. 

Comienza la recitación del Sutra. Cuando el prior inicie la recitación de la sección de Chogyo del capítulo Juryo durante el Gongyo (parte B de la Liturgia), el sacerdote asistente se dirige al altar funerario, coge el incensario y lo sitúa en la mesa enfrente del prior. Entonces el prior ofrece incienso molido en el incensario. Luego, el sacerdote asistente devuelve el incensario al altar funerario, ofrece también incienso molido, se vuelve hacia los creyentes y se inclina. En ese momento, todos los que vayan a ofrecer incienso molido se van aproximando al altar funerario en orden. 

Si solo hubiese un sacerdote oficiando la ceremonia, por lo general este ofrecerá incienso molido antes de tomar asiento en el altar principal para iniciar la recitación del Sutra. En este caso, cuando empiece a recitar la sección de Chogyo del capítulo Juryo durante el Gongyo (parte B de la Liturgia), los creyentes pueden aproximarse al altar funerario para ofrecer incienso molido. No es correcto esperar hasta que la recitación del sutra haya concluido y ofrecer incienso durante la invocación de Daimoku o durante las plegarias silenciosas. Sin embargo, si hubiese tantas personas para ofrecer incienso que no hubiera sido posible acabar antes de que comience el Daimoku, se hace una excepción. 

Al acercarse al altar funerario, se debe invocar en silencio. Con las palmas de las manos juntas, hay que dirigirse al Gohonzon, ofrecer tres daimokus en silencio e inclinarse. Después hay que girarse hacia el altar funerario, ofrecer tres daimokus en silencio e inclinarse. Luego se toma una pequeña cantidad de incienso molido con dos dedos, se eleva reposadamente la mano con el incienso hasta un poco por encima del nivel de los ojos, con gesto de respeto, y se deposita el incienso molido sobre el carbón en el incensario. Se repite la operación tres veces. A continuación, con las palmas de las manos juntas, se mira hacia el altar funerario, se ofrecen tres daimokus en silencio y nos inclinamos. Entonces, mirando al Gohonzon, se ofrecen tres daimokus en silencio, nos inclinamos  y volvemos a nuestro sitio. De vuelta en el respectivo sitio, se puede retomar la recitación del sutra en voz alta. 

Ofrecer una tablilla funeraria de toba conlleva un beneficio inmenso. A través del poder de la Ley Mística, podemos llegar a influir en la vida de los difuntos. Dice Nichiren Daishonin:  

Erigiste una sotoba de cinco metros de altura con los siete caracteres de Nam-Myoho-Rengue-Kyo inscritos en ella. (…) Tus difuntos padres han de estar iluminando la tierra pura de forma tan brillante como lo harían el sol y la luna en los cielos. Además, vosotros, el hijo filial y su esposa, así como tus hijos, viviréis hasta los ciento veinte.  

(Gosho, p. 1434)  

 (Fuente: Capítulo 16 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1.  HOKKEKO. ¿El objetivo de la organización de los creyentes laicos es facilitar la búsqueda de la Ley? 
 La organización de creyentes del Hokkeko se estableció con el propósito primordial de permitirnos a cada uno de nosotros desarrollar nuestro potencial y recibir el  ilimitado beneficio del Gohonzon. No se fundó con propósitos de lucro. Más bien, sus cimientos son una fe pura. Esto implica que el espíritu de la fe tiene la mayor importancia en todo tiempo y lugar.  Es importante para una persona que empieza no preocuparse por el estatus social, la edad o el sexo. En lugar de ello, el nuevo miembro debería considerarse como un alumno recién llegado a una escuela y, con una mente pura y humilde, mostrarse receptivo a las orientaciones de los sacerdotes y a los ánimos infundidos por los miembros con experiencia. Cuando afloren en nuestra práctica problemas de distinta índole o asuntos incomprensibles, el nuevo miembro debería buscar la ayuda del sacerdote, abrir su corazón y recibir su orientación. Si nuestro juicio respecto de este budismo se basa en nuestro propio ego, a veces se cometen grandes errores que atraen el infortunio.  Esta organización existe expresamente para avanzar de forma progresiva y correcta en nuestra fe, práctica y estudio. El Hokkeko es un cuerpo unido de creyentes del templo de Nichiren Shoshu. Este espíritu básico no ha cambiado en lo más mínimo durante más de 750 años. El sexagésimo sexto sumo sacerdote, Nittatsu Shonin, afirmó: «Espero que el Hokkeko mantenga siempre su rumbo, y conserve estrictamente ese tipo de fe que le hará compartir su destino con el del Templo Principal y los templos locales».    (Fuente: Capítulo 17 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised)  Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 
  1.  GENTE DEL HOKKEKO ¿Dio Nichiren Daishonin la denominación de «gente del Hokkeko» a los que reciben, protegen, propagan y transmiten la Ley impartida por el Buda, e inscribió el Dai-Gohonzon en respuesta a su fervoroso deseo de buscar la Ley? 

 Los orígenes del Hokkeko se remontan a más de setecientos años, a los tiempos de Nichiren Daishonin. Él llamaba a los creyentes de sus días «gente del Hokkeko-shu» (Grupo del Loto). Entre aquellos creyentes se encuentran los activísimos miembros del Hokkeko de la región de Fuji-Atsuhara. Bajo la orientación de Nikko Shonin (quien con posterioridad llegaría a ser el Segundo Fundador), el Hokkeko de Fuji-Atsuhara hizo un progreso extraordinario en su movimiento de propagación del budismo de Nichiren Daishonin a través del shakubuku. Estos esfuerzos se encontraron con la gran represión de la denominada «Persecución de Atsuhara». Al final, tres creyentes fueron ejecutados, entre los que destacamos a un dirigente en la fe, Jinshiro. Con respecto a la fortaleza del Hokkeko de Atsuhara, Nichiren Daishonin afirma en su gosho «Shonin-to Gohenji»: 

 Tú (Nikko Shonin) me has informado de que cuando ellos (los creyentes de Atsuhara) afrontaron la opresión, invocaban Nam-Myoho-Rengue-Kyo, Nam-Myoho-Rengue-Kyo con corazón puro y humilde. Me di cuenta de que la situación era extremadamente grave.  

(Gosho, p. 1405)  

 

Como podemos ver, entre las tempestades de la represión que amenazaba su propia vida, los creyentes de Atsuhara mantuvieron resueltamente la fe. Ninguno de ellos se rindió. 

La Persecución de Atsuhara fue el incidente que, en último término, resultaría en la inscripción por Nichiren Daishonin del Dai-Gohonzon del Supremo Santuario, el 12 de octubre de 1279, con el propósito de salvar a toda la gente del mundo en el futuro, durante toda la larga época de Mappo. 

Cuando un Buda va a exponer la Ley, antes tiene que haber gente digna de recibir esa Ley. En otras palabras, ha de haber discípulos y creyentes que protejan, propaguen y transmitan la Ley impartida por el Buda, incluso a riesgo de sus propias vidas. 

Cuando Nichiren Daishonin vio que la fe de los componentes del Hokkeko de aquellos días era tan pura que no les pesaba ni siquiera entregar la propia vida por la Ley, sintió que por fin había llegado el momento de inscribir el Dai-Gohonzon, la base de su budismo, que hasta entonces había mantenido oculto en su corazón. 

Hay una inscripción suplementaria en el Dai-Gohonzon en la que se lee: «…con gran respeto por el solicitante del Supremo Santuario de las Enseñanzas Esenciales, Yashiro Kunishigue y las personas del Hokkeko-shu». Ello indica que el Dai-Gohonzon, el propósito fundamental del advenimiento de Nichiren Daishonin a este mundo, fue establecido para los creyentes del Hokkeko, en respuesta a su fervoroso deseo de buscar la Ley. El sexagésimo quinto sumo sacerdote de Nichiren Shoshu, Nichijun Shonin, dijo: «El modo correcto para los creyentes de esta religión de reverenciar a Nichiren Daishonin es ser los sucesores de este Hokkeko». 

Nosotros somos los sucesores del honorable nombre del «Hokkeko», el nombre que otorgó el propio Nichiren Daishonin, el nombre que está grabado en el Dai-Gohonzon del Supremo Santuario. Nosotros, los creyentes del Hokkeko, hacemos del mismo nuestro punto de partida en el compromiso de nuestra devoción al Templo Principal, considerando a nuestros mayores, las personas del Hokkeko de Atsuhara, como modelos en la fe. Nos esforzamos al máximo con las actividades de la fe en la organización del Hokkeko de nuestros templos locales. Dice Nichiren Daishonin: 

 El maestro correcto, buenos creyentes y la Ley Verdadera; cuando estos tres se encuentran juntos, se cumplen las plegarias.  

(Gosho, p. 1314) 

 Los que nos hemos convertido en miembros del Hokkeko debemos aspirar a ser «buenos creyentes», manteniendo una fe y una práctica correctas del budismo de Nichiren Shoshu. 

 (Fuente: Capítulo 17 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

  1.  CEREMONIAS Y ACTIVIDADES BUDISTAS. ¿Qué tengo que hacer para comprender, creer y mantener los profundos principios del Budismo de Nichiren Daishonin en lugar de hacer una práctica budista basada en mis emociones? 

 Una persona sola no puede practicar de forma correcta o conseguir una fe fuerte. Algunas veces encontramos creyentes que prefieren practicar en solitario. Sin embargo, incluso en el ámbito de los asuntos mundanos, no es posible hacerlo todo estando solo. Si queremos estudiar, vamos a la escuela. Si queremos ganarnos la vida, debemos acudir a nuestros lugares de trabajo e interactuar con los demás. Aprendemos diversas habilidades de nuestros superiores, mayores o profesores. Al cooperar con nuestros colegas en las aulas o en el trabajo, avanzamos en nuestra educación o trabajo. 

De la misma manera, en la práctica de Nichiren Shoshu, podemos hacer progresos y profundizar en nuestra fe asistiendo a una diversidad de actos o celebraciones. Podemos recibir aliento de otros miembros con más experiencia en la fe y, del mismo modo, animar a otros creyentes. Nichiren Daishonin dijo: 

 Quienes estén resueltos a buscar el Camino deberían reunirse y escuchar el contenido de esta carta. 

 (Gosho, 484)  

También dijo: 

 El largo viaje revela la profundidad de nuestra fe.  

(Gosho, p. 689) 

 Si queremos llegar a ser felices mediante la fe, deberíamos reunirnos con los otros y estudiar budismo. Tanto entonces como en la actualidad, el deseo de congregarse con otros creyentes es una parte integral de la práctica budista. 

La variedad de actos en los que podemos tomar parte se divide en dos categorías: 

  1. Servicios y ceremonias deNichirenShoshu oficiadas en el Templo Principal y en los templos locales, y 
  2. Reuniones delHokkekopara fomentar la fe, la práctica y el estudio de miembros individuales. 

(Fuente: Capítulo 18 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU)

  1. ASISTENCIA A CEREMONIAS Y ACTIVIDADES. ¿Por qué es importante asistir a reuniones y ceremonias budistas? 

 Los servicios y ceremonias oficiados en el Templo Principal y en los templos locales expresan y revelan diversos aspectos y conceptos muy profundos del budismo de Nichiren Daishonin.  

Es imposible para nosotros, mortales comunes sumidos en emociones, comprender de modo completo los profundos principios del budismo de Nichiren Daishonin. Incluso aunque nos sea posible comprender algunos de ellos, creer en ellos y mantenerlos es extremadamente difícil. 

Por esta razón, el Templo Principal y todos los templos locales ofician los servicios y ceremonias tradicionales para revelar las profundas doctrinas del budismo de Nichiren Daishonin. Al participar en los mismos, incluso aunque no seamos plenamente conscientes, estamos absorbiendo en profundidad su influencia. Para nosotros esto constituirá el fundamento para seguir practicando con una fe correcta basada en las profundas doctrinas budistas transmitidas a lo largo de más de 750 años. 

Si nos separamos de esta fuente, no podremos obtener grandes beneficios reales, por mucho que nos esforcemos en hacer Gongyo, shakubuku o en el estudio. Al final, esta fe solitaria se irá transformando por nuestras ideas egocéntricas en una creencia cuya naturaleza será completamente distinta de la del budismo correcto de Nichiren Daishonin. 

En ocasiones, algunos miembros pueden manifestar poco interés en asistir a ceremonias y actividades. No obstante, es importante tener presente el significado fundamental de los servicios y el profundo significado de las ceremonias oficiadas en Nichiren Shoshu. 

Las profundas doctrinas del budismo de Nichiren Daishonin se revelarán siempre en forma de servicios y ceremonias. Para un creyente, tener una fe correcta implica su asistencia entusiasta y constante, y sentir gratitud por este proceso continuo. 

 

REUNIONES DEL HOKKEKO 

En las reuniones del Hokkeko los miembros se juntan para compartir experiencias, hacer preguntas, y estudiar para aprender acerca del gran poder del Gohonzon. Por lo general  estas  reuniones se  realizan en un ambiente  informal,  como la  casa de  algún miembro. En ciertas ocasiones es posible que asista un sacerdote y ofrezca un sermón, responda a preguntas y ofrezca orientaciones en un entorno más íntimo y relajado.  

Es importante asistir a cuantas reuniones nos sea posible, porque, cuando así lo hacemos, se irán enraizando en nuestra vida de modo natural la convicción en el poder absoluto del Gohonzon, la forma de practicar una fe correcta, y unos conocimientos más profundos obtenidos por medio del estudio. Las experiencias de otros miembros, la amistad basada en la fe, el deseo compartido por el Kosen-rufu, y nuestros esfuerzos conjuntos por hacer shakubuku, todo ello servirá para ayudarnos a profundizar en nuestra fe y a avanzar en consecuencia en nuestras vidas. Estas actividades budistas también nos ayudan a alentarnos mutuamente para superar los obstáculos a medida que vayan surgiendo en el transcurso de nuestra práctica. 

Lo esencial es que, al tener lugar repetidamente estas reuniones y al ser discutidas preguntas y experiencias desde numerosos puntos de vista, los miembros desarrollan una fe libre de criterios basados en el ego, sin distorsiones, en un ambiente agradable. 

 (Fuente: Capítulo 18 del libro BASICS OF PRACTICE  © 2003 NST (revised) 
Nichiren Shoshu Temple, California, EEUU) 

La fe y la práctica de Nichiren Shoshu: Heredando una tradición de 750 años

Budismo Verdadero

Nichiren Shoshu